2G N.11 Baumschlager & Eberle

The Baumschlager & Eberle architecture studio was founded in Lochau (Austria) in 1984 by the architects Carlo Baumschlager and Dietmar Eberle. Although almost all of the practiceûs work to date has been built in the region of Vorarlberg in Austria, in the space of only a few years this pair of Austrian architects have achieved very considerable international recognition. With a body of work that is pragmatic in its concepts and closely focused in its details, construction systems and materials, Baumschlager & Eberle have demostrated an exceptional capacity for combining good architecture with excellent business relations with constructors and developers, in such a traditionally problematic area as that of housing. If their buildings are difficult to categorize in terms of current trends in architecture, it is nonetheless easy to find points of correspondence between their own projects. Each of their schemes is grounded in some previous work, in a process of constant evolution that is based on alternating between taking full advantage of tried and tested results and experimenting with new proposals, both in architectural typologies and in construction techniques and materials.

Descripción técnica del libro:

23 x 30 cm
144 páginas
Español, Inglés
ISBN/EAN: 9771136964020
Rústica
1999
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The Baumschlager & Eberle architecture studio was founded in Lochau (Austria) in 1984 by the architects Carlo Baumschlager and Dietmar Eberle. Although almost all of the practiceûs work to date has been built in the region of Vorarlberg in Austria, in the space of only a few years this pair of Austrian architects have achieved very considerable international recognition. With a body of work that is pragmatic in its concepts and closely focused in its details, construction systems and materials, Baumschlager & Eberle have demostrated an exceptional capacity for combining good architecture with excellent business relations with constructors and developers, in such a traditionally problematic area as that of housing. If their buildings are difficult to categorize in terms of current trends in architecture, it is nonetheless easy to find points of correspondence between their own projects. Each of their schemes is grounded in some previous work, in a process of constant evolution that is based on alternating between taking full advantage of tried and tested results and experimenting with new proposals, both in architectural typologies and in construction techniques and materials.




Contenidos:


Introducciones

En contexto. Introducción a la arquitectura de Baumschlager & Eberle
Otto Kapfinger

Primero dialogar, luego proyectar
Wolfgang Jean Stock

Obras y proyectos

Casa Kern, Lochau
Bloque de viviendas Mozartstrasse, Dornbin
Centro parroquial, Satteins
Bloque de viviendas, Nütziders
Bloque de viviendas Rohrbach II, Dornbirn
Casa Büchel, Vaduz-Liech
Bloque de viviendas Mitterberg, Innsbruck
Banco BTV y viviendas, Wolfurt
Bloque de viviendas, Bludenz
Casa Ulmer, Schwarzach
Edificio de oficinas Saeco, Lusternau
Casa Allgaier-Gaugg
Escuela öko, Mäder

Biografía

Nexus
Conversación con Carlo Baumschlager y Dietmar Eberle

Extracto de la conversación con Carlo Baumschlager y Dietmar Eberle

2G: Parece que vuestro sistema de trabajo se basa en recibir información de vuestro contexto y de las soluciones tradicionales del entorno en el que trabajáis, combinadas con las tecnologías. Combináis estas dos vías: la vía tradicional y lo más nuevo, por ejemplo, sistemas ecológicamente responsables, trabajando con ellos de manera paralela, sin herencia ni conexión con la arquitectura más reciente o con la del movimiento moderno.

Dietmar Eberle: Hay una conexión entre estos dos procedimientos diferentes de trabajo. Por un lado la tecnología más avanzada, high-tech, y por el otro una manera tradicional de sentir la arquitectura. Hay una base del movimiento moderno como una de las fuentes de nuestra arquitectura. Pero éste nos interesa en su sentido de movimiento social, como idea para poder desarrollar nuevos estándares técnicos, nuevos métodos de producción y nuevas formas; de algún modo intentamos hacer esto mismo, y en este sentido somos arquitectos modernos tradicionales. Si consideramos la discusión arquitectónica del movimiento moderno como una cuestión formal, no nos interesa; si la consideramos como una manera de pensar, entonces somos unos clásicos modernos.

2G: En otro sentido, si hablamos de transmisión de esta herencia moderna, algunos jóvenes arquitectos hablan de su trabajo en el despacho de otros, pero vuestra primera experiencia no ha sido así: habéis trabajado para vosotros mismos, construyendo por vosotros mismos y esto implica un acercamiento bien diferente.

Dietmar Eberle: Nuestro primer acercamiento fue a través del interés en construir edificios, no en la arquitectura. Tras nuestro primer proyecto teníamos un montón de proyectos por hacer pero no sabíamos bien cómo manejarlos. No teníamos ni idea de cómo se gestionaba un despacho de arquitectura, aunque ¡al final lo hemos conseguido! Es un método que todavía hoy conservamos: aprender sobre la marcha. Muchas de las cosas que hemos ido desarrollando han venido de este quehacer, sólo con hacerlas. Si las pequeñas casas unifamiliares tienen tanta importancia dentro de nuestra obra, es porque en ellas intentamos llevar a cabo muchas de las cosas que normalmente no podemos hacer en proyectos de mayor tamaño. Las ponemos a prueba y observamos los resultados para luego desarrollarlos en proyectos más grandes o en escalas mayores, cambiando algunos elementos. Pero este tipo de experiencias, este método de ir experimentando, llegar a un resultado para volver a desarrollarlo posteriormente, es algo que se puede observar en muchos de nuestros proyectos: temas arquitectónicos, tecnológicos y detalles similares que arrastramos de proyecto en proyecto.

Carlo Baumschlager: Esta es la razón por la que tenemos tanto trabajo. El cliente está interesado en la seguridad, y este sistema se la da. Puede ver y comprobar que cuando hablamos de las cosas hay un fondo experimental técnico, no sólo un discurso filosófico. El cliente nos facilita el programa, nos dice lo que quiere y podemos hablar con él de temas técnicos concretos. Para nosotros este es el camino mediante el cual se puede comunicar arquitectura, no discutiendo cosas que el cliente no puede entender.

Dietmar Eberle: Cuando el cliente acude a nosotros por primera vez, para nosotros es muy importante preguntarle ¿Por qué viene a nosotros? ¿Cómo nos conoce?. Nos damos cuenta que no saben demasiado sobre nuestro trabajo. Entonces les damos una lista de unas cuantas obras nuestras y les invitamos a que vayan a verlas, que hablen con la gente, que echen una ojeada y que si después están todavía interesados, entonces, hablaremos de su proyecto. Es muy importante que el cliente sepa cómo pensamos, cómo resolvemos los problemas, qué tipo de tecnologías utilizamos, qué tipo de expresión o actitud arquitectónica adoptamos en cada ocasión.

Carlo Baumschlager: El problema general que se da hoy en día entre arquitectos y clientes es la falta de confianza. Hay muy poca confianza entre estos dos grupos dentro del proceso de construcción de un edificio y esto es algo sobre lo que trabajamos o intentamos trabajar. La única posibilidad de conseguir un buen resultado es ir trabajando juntos. En muchas discusiones actuales todos los problemas que se observan vienen de esta falta de confianza entre ambas partes.

2G: Respecto a esta facilidad de diálogo con los clientes ¿Qué es realmente lo que les ofrecéis?

Carlo Baumschlager: Lo que ofrecemos es un sistema, un trabajo profesional. También tenemos nuestros problemas, pero intentamos dar confianza al cliente. Es muy fácil decir que lo que el cliente quiere es calidad arquitectónica, pero no es fácil hacerle entender esto a alguien que no sabe nada de arquitectura, pero que lo que quiere es seguridad técnica y un control sobre los costes. Si puedes garantizar ambas cosas, entonces no hay problema con los clientes.

Dietmar Eberle: Tengo una pequeña historia que contar al respecto. Tenemos unos clientes importantes, unos promotores. Antes de que ellos compren un solar, muchas veces nos preguntan si podemos ir a verlo y aconsejarles sobre su posible compra. Cuando un cliente te consulta antes del proyecto es porque cree, en la mayoría de las ocasiones, que realmente entiendes algo de estos negocios.

2G: Dentro de la propia dinámica de trabajo en grupo, ¿cómo funciona Dietmar Eberle y cómo funciona Carlo Baumschlager? ¿Sois capaces de medir la disolución de vuestras propias historias particulares como arquitectos en cada proyecto?

Dietmar Eberle: No lo sabemos. ¡Juntos no funcionamos tan mal! Una vez acabado el edificio, no puedo decir que hay de mí en él. No lo sé.

Carlo Baumschlager: Todos hacemos de todo. No es que uno resuelva los problemas técnicos mientras el otro se dedica a los formales. Los dos estamos en ambos lados. La mejor idea es la que queremos llevar a cabo a lo largo del proceso.

2G: Una vez habéis conseguido el proyecto ¿Qué proceso seguís? ¿Os reunís? ¿Cómo lo hacéis?

Dietmar Eberle: Ambos recogemos la información. Esto es muy importante, conseguir la máxima información posible sobre todo lo referente a cada proyecto. Es entonces cuando empezamos a discutir, cuando tenemos la impresión de que ya podemos empezar.

Carlo Baumschlager: Pero no hay reglas. No establecemos reglas de cómo proceder. Creemos que cada edificio tiene su propio entorno, sus propios problemas y pensamos sobre cada edificio de la misma manera que lo hacemos con nuestro trabajo. Cada proyecto que hacemos es especial y no hay reglas sobre cómo afrontarlo o cómo discutir en cada ocasión.

Dietmar Eberle: El resultado de esta discusión es nuestra capacidad para hablar sobre un edificio y sobre un proyecto concreto sin haber dibujado nada. Pero, de algún modo, sabemos, por ejemplo, que estructura utilizaremos, cuáles serán los materiales, el tipo de organización que tendrá en planta, dónde irán los grandes huecos.... Sabemos mucho sobre el edificio antes de realizar un solo dibujo. Entonces es cuando intentamos dibujarlo, pero antes ha de estar muy claro en nuestras mentes.

2G: Al trabajar en grupo, ¿tenéis un procedimiento diferenciado? ¿un modo distinto de recopilar información? ¿Cómo la sistematizáis? Cuando recopiláis información, ¿habláis de lo que pensáis? o, ¿recopiláis la información por separado y cuando os juntáis cada uno habla de sus primeras intuiciones sobre un tema?

Carlo Baumschlager: No, no tenemos ningún método. Depende del proyecto, depende de cuándo surge la idea y no hay una vía fácil para encontrarla. A veces es una discusión dura y larga o a veces tenemos la idea al mismo tiempo y entonces es muy fácil.

Dietmar Eberle: A menudo sucede que si uno de nosotros tiene una idea, el otro es capaz de tomarla y llevarla adelante, desarrollarla, tratando de llevarla a un fin. No podemos dividirla. Para nosotros, que creemos que la arquitectura no es un problema individual, es tan fácil llevar a cabo una idea propia como desarrollar una ajena.
A veces, para los jóvenes que trabajan en nuestro despacho, es difícil entender cómo funcionamos. Durante las primeras discusiones no entienden en absoluto de que hablamos, se sientan a nuestro lado y no entienden lo que decimos. Es nuestra manera de comunicarnos.

Carlo Baumschlager: Hace tiempo que trabajamos juntos y sabemos cómo va a reaccionar el otro ante una idea propia.

Dietmar Eberle: Incluso ya no hace falta que nos digamos nada.

2G: ¡Sois como un matrimonio de toda la vida! (risas).

Dietmar Eberle: Algo así.

Carlo Baumschlager: La única regla, si es que la hay, es la apertura, la mentalidad abierta en las discusiones. Todo el mundo puede aportar ideas, intercambiarlas o intentar desarrollar la idea de otro; esta es la mentalidad abierta que se debe tener si se quiere trabajar en equipo. Esto es lo que hemos aprendido de nuestro trabajo conjunto. A mayor apertura mental y mediante largos procesos de discusión es como se consiguen los mejores resultados.

2G: Esta mentalidad abierta tiene sus límites, ya que en algún momento se ha de decidir qué es lo que hay que hacer ¿Quizá sea la solución con más sentido común aquella que cierra el proceso?

Dietmar Eberle: Mentalidad abierta y sentido común.

2G: Una vez tenéis la idea, la misma idea los dos, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Dibujáis, habláis con vuestros colaboradores...?

Carlo Baumschlager: Cuando estamos seguros de que la idea va bien, empezamos a ponerla a prueba, primero dibujándola para completarla con otro tipo de cuestiones estructurales o técnicas. Es un proceso que consideramos común en cualquier despacho de arquitectura. Cuando la idea ha tomado forma, se contrasta con todas las condiciones previas.

2G: ¿También la contrastáis con los industriales?

Dietmar Eberle: Desarrollamos un montón de elementos como, por ejemplo, los componentes de una fachada especial en la que estamos trabajando para un proyecto importante en Múnich. Hay muchas empresas que trabajan con nosotros desde un punto del proceso de proyecto muy temprano porque, desde un principio sabemos que todo se ha de construir con su ayuda. En el despacho suelo comentar con nuestros colaboradores que no me interesan las líneas; ¡no hagáis líneas! las líneas no existen en arquitectura. Todo está construido con un material concreto, todo tiene un grosor y un peso determinado; no me interesan las líneas. Nunca hay una línea sobre el papel que no sepamos claramente qué es.

Más información
Editorial David N. Buck
Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 2 sep 1999
Fecha de tirada 2 sep 1999
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