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2G N.34 Sergison Bates
El pragmático método de concurso anglosajón (fiabilidad, registro comprobado, capacidad de acuerdo con el cliente) no es el mejor entorno para alentar a los arquitectos jóvenes y creativos, o para darles la oportunidad de adquirir las habilidades de su oficio o la experiencia de desarrollar y probar ideas a través de la construcción. Por ello, no resulta sorprendente que el estudio de los jóvenes arquitectos Jonathan Sergison y Stephen Bates mire hacia Europa buscando inspiración. A ellos no les interesa la búsqueda de lo espectacular, ni tampoco concentrar su energía en el desarrollo de estrategias que les hagan ganar encargos en el sector comercial. En su lugar, les gustaría tener la oportunidad de crear arquitectura con relevancia social y significación física. Se inspiran en la arquitectura europea de los últimos treinta años (Rafael Moneo, Álvaro Siza, Eduardo Souto de Moura, Herzog & de Meuron, Roger Diener), así como en la joven generación europea de sus contemporáneos. Junto a algunos de sus colegas londinenses, especialmente de Tony Fretton y Caruso St John, comparten la fascinación por la obra de Peter y Alison Smithson.
Desde que establecieron su estudio a principios de la década de 1990, Sergison Bates se han hecho un hueco en Reino Unido desde un carácter más europeo. Han logrado un respeto por su compromiso con una forma de trabajo rigurosa y por la naturaleza retadora de su obra. En este número de 2G presentamos algunas muestras de su trabajo que ilustran este posicionamiento.
Descripción técnica del libro:
El pragmático método de concurso anglosajón (fiabilidad, registro comprobado, capacidad de acuerdo con el cliente) no es el mejor entorno para alentar a los arquitectos jóvenes y creativos, o para darles la oportunidad de adquirir las habilidades de su oficio o la experiencia de desarrollar y probar ideas a través de la construcción. Por ello, no resulta sorprendente que el estudio de los jóvenes arquitectos Jonathan Sergison y Stephen Bates mire hacia Europa buscando inspiración. A ellos no les interesa la búsqueda de lo espectacular, ni tampoco concentrar su energía en el desarrollo de estrategias que les hagan ganar encargos en el sector comercial. En su lugar, les gustaría tener la oportunidad de crear arquitectura con relevancia social y significación física. Se inspiran en la arquitectura europea de los últimos treinta años (Rafael Moneo, Álvaro Siza, Eduardo Souto de Moura, Herzog & de Meuron, Roger Diener), así como en la joven generación europea de sus contemporáneos. Junto a algunos de sus colegas londinenses, especialmente de Tony Fretton y Caruso St John, comparten la fascinación por la obra de Peter y Alison Smithson.
Desde que establecieron su estudio a principios de la década de 1990, Sergison Bates se han hecho un hueco en Reino Unido desde un carácter más europeo. Han logrado un respeto por su compromiso con una forma de trabajo rigurosa y por la naturaleza retadora de su obra. En este número de 2G presentamos algunas muestras de su trabajo que ilustran este posicionamiento.
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Índice de contenidos Introducción Construir con presencia por David Chipperfield Obras Pub, Walsall, Reino Unido Oficinas y estudios, Clerkenwell, Londres, Reino Unido Casas pareadas, Stevenage, Reino Unido Viviendas, Hackney, Londres, Reino Unido Complejo de usos múltiples, Wandsworth, Londres, Reino Unido Casa estudio, Bethnal Green, Londres, Reino Unido Tres aularios, Bedfordshire, Reino Unido Viviendas sociales, Tilbury, Reino Unido El confort de lo extraño por Adrian Forty La frágil superficie de lo cotidiano, o ¿qué ha pasado con el realismo? por Philip Ursprung Upper Lawn: la restauración invisible. Conversación con Sergison Bates por Peter Allison Proyectos Museo de Historia de la Cultura, Bornholms, Dinamarca Departamento de Diseño Industrial y edificio administrativo, Kortrijk, Bélgica Biblioteca municipal, Blankenberge, Bélgica Departamento de Arte Dramático y Audiovisuales, Bruselas, Bélgica Edificio de oficinas, Bronschhofen, Suiza Biografía nexus Resistencia por Stephen Bates y Jonathan Sergison Entrevista con Jonathan Sergison y Stephen Bates por Ellis Woodman |
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INTRODUCCIÓN: 'Construir con presencia por David Chipperfield Aunque actualmente exista una actitud más abierta y entusiasta hacia la arquitectura moderna (que contrasta con la atmósfera más reticente de la década de 1980 y la popular campaña del príncipe Carlos contra la arquitectura del movimiento moderno), la producción arquitectónica del Reino Unido durante la última década ha sido, con pocas excepciones, mediocre. La calidad de la arquitectura británica ha estado garantizada por algunas estrellas (Norman Foster, Richard Rogers, Will Alsop y Zaha Hadid) y por obras importantes y singulares, un hecho que contrasta muy acusadamente con el caso de Suiza o España, por ejemplo, donde es posible encontrar edificios de gran calidad, construidos por arquitectos de todas las edades y diversa experiencia. Sin embargo, la salud de la cultura arquitectónica no se mide por un icono espectacular y aislado, obra de alguno de los arquitectos famosos, sino por la cantidad y calidad de la producción arquitectónica en general: viviendas, escuelas, bibliotecas, edificios de oficinas, etc. En Reino Unido la determinación de producir con rigor una arquitectura 'normal' ha sido sustituida por el deseo de crear monumentos. En la arquitectura británica se ha producido un cambio sustancial (me estoy refiriendo a todos los sujetos implicados: clientes, arquitectos, políticos, opinión pública, medios de comunicación). Tras años entendiendo la arquitectura moderna como un hecho digno de burla, se ha comenzado a apreciar el 'valor' de la arquitectura. En esta cuestión reside el problema: este nuevo 'entusiasmo' británico por la arquitectura se basa en la premisa de que lo bueno (más exactamente, la arquitectura que llama la atención) es útil. El interés general por la arquitectura sólo puede resultar positivo (al menos a largo plazo). Pero aunque tengamos que agradecer que la calidad de la arquitectura comercial haya mejorado significativamente, resulta preocupante que, tras este nuevo entusiasmo, la sensación sea que es necesario justificar la buena arquitectura como el resultado de otras cuestiones. La arquitectura que ayuda a la regeneración, la que favorece la convocatoria de concursos urbanísticos complejos, la que hace que las empresas sean conocidas. Es en estos contextos cuando se considera que la arquitectura es un valor añadido. Ya no se juzga a los edificios por sus propios méritos (como arquitectura), sino por el efecto que producen. Esta tendencia es universal. Pero, a diferencia del caso de España, Francia, Austria, Suiza y Alemania, entre otros, en Reino Unido existen pocas oportunidades para la creación arquitectónica innovadora. La estructura del sistema público que existe en esos países (aunque ninguno de ellos sea inmune a una colaboración gradual e inevitable con los inversores privados o comerciales) permite a los arquitectos, al menos en algunas ocasiones, ejercitar su profesión sin las intensas presiones comerciales que son habituales en un sistema completamente privatizado. Dentro del 'sistema europeo' es posible ganar el concurso de un proyecto de cierta envergadura sin tener una cartera de proyectos similares o sin la necesidad de demostrar una seguridad económica y un registro de entregas probado (requisitos, todos ellos, de los escasos concursos que se convocan en Reino Unido). El pragmático método de concurso anglosajón (fiabilidad, registro comprobado, capacidad de acuerdo con el cliente) no es el mejor entorno para alentar a los arquitectos jóvenes y creativos, o para darles la oportunidad de adquirir las habilidades de su oficio o la experiencia de desarrollar y probar ideas a través de la construcción. Por ello, no resulta sorprendente que el estudio de los jóvenes arquitectos Jonathan Sergison y Stephen Bates mire hacia Europa buscando inspiración. A ellos no les interesa la búsqueda de lo espectacular, ni tampoco concentrar su energía en el desarrollo de estrategias que les hagan ganar encargos en el sector comercial. En su lugar, les gustaría tener la oportunidad de crear arquitectura con relevancia social y significación física. Se inspiran en la arquitectura europea de los últimos treinta años (Rafael Moneo, Álvaro Siza, Eduardo Souto de Moura, Herzog & de Meuron, Roger Diener), así como en la joven generación europea de sus contemporáneos. Junto a algunos de sus colegas londinenses, especialmente de Tony Fretton y Caruso St John, comparten la fascinación por la obra de Peter y Alison Smithson. Cuando se visita el estudio de Sergison Bates, se hacen patentes los valores y las ambiciones de este joven estudio de arquitectura. El estudio emana una atmósfera de concentración y rigor: las maquetas de cartón llenan un espacio que, por lo demás, es limpio y organizado. Los planos de obra se exponen con orgullo. Los proyectos que salen de este estudio son igualmente rigurosos y están muy pensados. El clima dominante en Reino Unido no les ha proporcionado las mismas oportunidades de construir que a sus contemporáneos europeos, pero, a través de la enseñanza (recientemente en la ETH de Zúrich), la escritura y un número creciente de concursos y edificios, Sergison Bates han creado una obra que desafía silenciosamente la idea de que los edificios 'corrientes' no son interesantes. Mientras otros buscan sofisticados museos extranjeros o encargos comerciales lucrativos, Sergison Bates se ha centrado, sobre todo, en la obra pública: hasta ahora viviendas sociales y proyectos municipales de revitalización (generalmente en zonas urbanas anodinas o absolutamente en decadencia). En soluciones como el prototipo de vivienda social en Stevenage o sus viviendas asistidas en Tilbury, en la zona este de Londres, han conseguido dar una respuesta inteligente a auténticas necesidades sociales. Lo han hecho de manera que intentan comprender y mejorar las condiciones existentes en la zona antes que 'importar' un glamour externo (la tendencia propia de los constructores de iconos). Quizá esto tenga algo que ver con la estética que comparten con Fretton y Caruso St. John; el placer por el 'realismo' y la naturaleza descarnada de la vida urbana. En sus escritos, Sergison Bates comentan la necesidad de 'tolerancia' ante la naturaleza cotidiana de las cosas y la necesidad de 'construir con presencia'. Desde que establecieron su estudio a principios de la década de 1990, Sergison Bates se han hecho un hueco en Reino Unido desde un carácter más europeo. Han logrado un respeto por su compromiso con una forma de trabajo rigurosa y por la naturaleza retadora de su obra. El logro de este joven estudio de arquitectura no reside en ninguna obra en concreto (aunque, personalmente, me gustan espe-cialmente el pub en Walsall y el complejo de usos múltiples en Wandsworth), sino en haber aunado una manera convincente de trabajar y hablar de arquitectura y, como demuestra esta publicación, una obra que es digna de admiración. El hecho de que estos arquitectos no tengan la posición consolidada que se merecen y que se han ganado dentro del 'sistema británico', dice muy poco de nuestro colectivo arquitectónico. Esperamos que el estímulo que supone haber ganado el reciente concurso para la biblioteca en Blankenberge, Bélgica, y su reputación en alza como profesores en la ETH de Zúrich, en Suiza, les ayuden a mantener su compromiso con la arquitectura británica, y que colaboren y ayuden a demostrar que es importante construir una arquitectura 'normal' de la más alta calidad.' |
| Editorial | David N. Buck |
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| Encuadernacion | Rústica |
| Fecha de edición | 1 jun 2005 |
| Fecha de tirada | 1 jun 2005 |