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2G N.41 Eduardo Arroyo
En los últimos años la escuela madrileña ha pasado por una renovación que está generando una nueva arquitectura especialmente interesada en lo que se hace fuera de la frontera española. Sin perder de vista la rica tradición local, los numerosos estudios de arquitectura de Madrid -como Ábalos y Herreros, Tuñón y Mansilla, Soriano y Palacios, Cero9, Acebo y Alonso, Aranguren y Gallegos, Nieto y Sobejano- están mostrando una actitud mucho más fresca y activa frente a la definición de nuevas vías para la arquitectura española contemporánea que sus compatriotas de la escuela de Barcelona.
En este marco, Eduardo Arroyo y los miembros del estudio madrileño no.mad arquitectos ocupan un lugar destacado dentro de la nueva arquitectura española. A pesar de tener poca obra construida (una guardería en Sondika, una plaza y un estadio en Barakaldo y una vivienda unifamiliar a las afueras de Madrid), Eduardo Arroyo constituye un personaje clave para el entendimiento de los nuevos derroteros que está tomando no sólo la arquitectura española, sino también la europea. Este número 41 de la revista 2G presenta toda la obra construida y algunos de los proyectos más recientes de su estudio, un conjunto que se mueve entre el pragmatismo más feroz, el rigor y el juego con la geometría, el valor de la arquitectura como parte del paisaje urbano y la seriedad constructiva.
Descripción técnica del libro:
En los últimos años la escuela madrileña ha pasado por una renovación que está generando una nueva arquitectura especialmente interesada en lo que se hace fuera de la frontera española. Sin perder de vista la rica tradición local, los numerosos estudios de arquitectura de Madrid -como Ábalos y Herreros, Tuñón y Mansilla, Soriano y Palacios, Cero9, Acebo y Alonso, Aranguren y Gallegos, Nieto y Sobejano- están mostrando una actitud mucho más fresca y activa frente a la definición de nuevas vías para la arquitectura española contemporánea que sus compatriotas de la escuela de Barcelona.
En este marco, Eduardo Arroyo y los miembros del estudio madrileño no.mad arquitectos ocupan un lugar destacado dentro de la nueva arquitectura española. A pesar de tener poca obra construida (una guardería en Sondika, una plaza y un estadio en Barakaldo y una vivienda unifamiliar a las afueras de Madrid), Eduardo Arroyo constituye un personaje clave para el entendimiento de los nuevos derroteros que está tomando no sólo la arquitectura española, sino también la europea. Este número 41 de la revista 2G presenta toda la obra construida y algunos de los proyectos más recientes de su estudio, un conjunto que se mueve entre el pragmatismo más feroz, el rigor y el juego con la geometría, el valor de la arquitectura como parte del paisaje urbano y la seriedad constructiva.
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Índice de contenidos: Introducciones: Guardabosques en proyecto por Sergio López-Piñeiro Precisión y alma: Eduardo Arroyo y Robert Musil por Philip Ursprung De la animación de la materia o desde el 'dónde' al 'para qué' de la arquitectura de Eduardo Arroyo por Manuel Ocaña Obras y proyectos: Guardería, Sondika Plaza de Desierto, Barakaldo Minicine Alexander Sokurov, Madrid Centro de interpretación del paisaje, Fabriano Museo Nam June Paik, Seúl Estadio de fútbol de Lasesarre, Barakaldo Estación y sede de Euskotren, Durango Museo de arte, Lausana Edificio de viviendas, Durango Museo Estonio de Arte e Historia, Tartu Vivienda unifamiliar, San Lorenzo de El Escorial Biografía nexus Relojes nubosos lejos del equilibrio por Eduardo Arroyo |
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Extracto de la introducción: ‘Guardabosques en proyecto por Sergio López-Piñeiro (…) Unicidad y redundancia La necesidad de definir un objeto único claramente reconocible se hace patente en los proyectos aquí presentados. Es imposible confundir los límites de un proyecto firmado por Eduardo Arroyo: la geo-metría es siempre característica e inconfundible. Un proyecto de no.mad es incapaz de mezclarse e infiltrarse en su entorno, y parece claro, por el rigor con el que todos los proyectos se han concebido, que esta característica no es un accidente. Estoy seguro de que esta propiedad resultará muy atractiva para quienes entienden la arquitectura como una disciplina cuyo objetivo primordial reside en la producción de objetos. Pero, sin embargo, es muy posible que esta propiedad arquitectónica no sea tan crucial, ni tan interesante, como la redundancia geométrica que esta misma ansiedad objetual suele producir. Como puede observarse en muchos de los proyectos aquí publicados, las distintas geometrías generales y particulares que se utilizan para definir formalmente los edificios terminan superponiéndose unas sobre otras, y es precisamente en estos instantes redundantes cuando se producen situaciones únicas y muy interesantes. La primera vez que observé esta cualidad fue en una de las esquinas del estadio de fútbol Lasesarre en Barakaldo, diseñado en planta como un rectángulo, que muestra cuatro alzados dentados de pletinas verticales de acero sobre los que se superpone una cubierta traslúcida. En un día típico de cielo gris, con una luz homogénea incapaz de producir sombras, las esquinas del estadio se desvanecen. Se diluye el orden geométrico rectangular general que el arquitecto ha establecido y el cambio entre fachadas no puede apreciarse. Como puede observarse en algunas fotografías de la obra, la piel continua de pletinas verticales que recubre el estadio se alinea con la esquina del alzado dentado eliminando, en esas condiciones atmosféricas, la posibilidad de diferenciar el cambio geométrico (la arista) dentro de la continuidad visual (la piel). Parece claro que la continuidad visual entre fachadas era un objetivo de no.mad (pues, en caso contrario, la piel continua de pletinas verticales de acero en todo el perímetro sería difícil de explicar). Pero lo realmente interesante de esta situación es que una geometría particular (la de la piel) es capaz de anular la ortogonalidad de la geometría general (definida por el rectángulo en planta). Bajo estas condiciones atmosféricas, la superposición de dos órdenes geométricos distintos consigue que la fachada no presente la esquina del rectángulo, y la condición de continuidad visual inicialmente proyectada por no.mad se completa en términos geométricos. En esta situación paradójica, la redundancia geométrica se presenta como necesaria para conseguir una condición geométrica particular, siendo esta en este caso la continuidad visual de las fachadas. Otra situación parecida -aunque no tan desarrollada al haber quedado desafortunadamente relegada al papel- ocurre en una de las imágenes producidas con ocasión del concurso para el nuevo Museo Nam June Paik en Yong-In, Corea del Sur. A pesar de ser un proyecto concebido a partir de un estricto sistema geométrico, el resultado parece ser capaz de superar las limitaciones formales que la propia geometría impone. Es difícil explicarlo, pero esa imagen -una vista axonométrica del conjunto- consigue licuar un edificio claramente definido por una geometría de líneas exclusivamente rectas. Es una sensación similar a la que se tiene delante de muchos de los cuadros y dibujos de Paul Klee: la construcción que se presenta ante nosotros mantiene un grado elevado de precisión geométrica, al tiempo que ha diluido la rigidez que la misma geometría de líneas rectas confiere, sin haber eliminado, en cualquier caso, la capacidad de representar el espacio desde un punto de vista puramente geométrico. En este proyecto ocurre, por tanto, un proceso parecido al anteriormente explicado: la redundancia geométrica se presenta como necesaria para conseguir una condición geométrica particular, siendo esta, en este caso, la licuefacción visual de la estructura. Todavía es pronto para asegurarlo, pero creo que esta propuesta para el Museo Nam June Paik, y en particular la imagen que acabo de analizar, podría ser considerada como un punto de inflexión en el trabajo de la oficina, pues puede haber abierto el campo de trabajo a otra realidad geométrica más profunda, situada más allá de la geometría superficial aparente. A mi entender, son este tipo de situaciones las que confieren un valor incalculable a estos proyectos basados en cálculos geométricos, pues los estados de equilibrio cuidadosamente definidos por el arquitecto son diluidos mediante redundancias geométricas, produciendo nuevas propiedades arquitectónicas. Estoy seguro de que Eduardo Arro-yo y los/as diferentes arquitectos/as que han pasado por su oficina han comprendido este problema: es muy posible que, en última instancia, la cuestión básica sobre la que se centra su trabajo sea realmente el control de la redundancia geométrica y no la producción exacta de un objeto único mediante procesos geométricos. Y ésta es, sin duda alguna, una de las tareas esenciales de un guardabosques: ¿cómo se regula la sobreabundancia y qué consecuencias tiene? Parece claro que para comprender el potencial de los procesos formales que ha desarrollado no.mad es esencial alejarse de la posición del jardinero (que sólo estaría pendiente de la producción exacta de un objeto formalmente único) para colocarse en el punto de vista del guardabosque (más centrado en la regulación de estos procesos transformadores). Epílogo A pesar de, o debido a, todo lo dicho, es muy posible que al final lleguemos a la conclusión de que Eduardo Arroyo y no.mad necesitan un proceso ‘complejo’ para producir buenos proyectos. Bueno, pues que así sea. De hecho, no tenemos de que asustarnos, pues ya hemos aceptado que los garabatos sin sentido pueden desatascar proyectos, sabemos preguntarle al ladrillo, hemos descubierto la versatilidad de la espuma aislante azul para representar cualquier cosa y nos hemos dado cuenta de que los materiales cool provocan efectos dignos de ser explorados. Ya se sabe, ‘A cada maestrillo, su librillo’, que, por cierto, es tan importante como la máxima: ‘En casa del herrero, cuchillo de palo’.’ Copyright del texto: sus autores Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL |
| Editorial | David N. Buck |
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| cubierta_descargable | /uploader/15613c148de5dc542ec8770e9270cc7d.jpg |
| Encuadernacion | Rústica |
| Fecha de edición | 1 abr 2007 |
| Fecha de tirada | 24 jul 2012 |