2G N.52 Sauerbruch Hutton

Sauerbruch Hutton es un despacho fundado por Matthias Sauerbruch y Louisa Hutton con sede en Berlín y también en Londres. Activos como firma independiente desde hace algo más de 20 años, han desarrollado un lenguaje propio caracterizado fundamentalmente por dos aspectos evidentes: las formas libres y sinuosas de algunos de sus edificios y un uso valiente y decidido del color.

Sin embargo, bajo estas características obvias, subyacen otras no menos importantes y de algún modo derivadas de las primeras. Nos referimos a su voluntad de crear lugar en cualquier situación, ya sea en un centro urbano o en una periferia industrial degradada. Sus edificios son gestos a escala urbana que resuelven el programa de necesidades definido por el cliente y establecen un diálogo con el lugar.

Asimismo cabe destacar su firme apuesta por un planteamiento arquitectónico basado en la sostenibilidad. Sauerbruch Hutton defienden y construyen una idea holística de lo sostenible, que incorpora tanto el placer estético y sensual que experimentan los usuarios de los edificios, como un análisis energético del proceso constructivo o sistemas energéticos pasivos y activos. En definitiva, la suya es una defensa de la sostenibilidad que actúa de forma decidida, sin artificio ni aparatosidad.

Los textos introductorios al inicio del volumen, firmados por Barry Bergdoll y Philip Ursprung, analizan todas estas cuestiones y nos proporcionan claves para entender y contextualizar la obra de Sauerbruch Hutton. Barry Berdoll (actualmente comisario jefe de arquitectura y diseño en el MoMA de Nueva York) nos ofrece una visión panorámica de su obra. Bergdoll traza un recorrido histórico que empieza con su famoso edificio GSW en Berlín (1991-1999), un icono de la acupuntura urbana, ubicado en el territorio recién configurado de la Alemania del Este, que sirvió como motor para revitalizar la zona. Su texto contextualiza la obra reciente de los arquitectos presentada a continuación en la revista.

Philip Ursprung, profesor de arte moderno y contemporáneo en la Universität Zürich, defiende en su ensayo el valor icónico de la obra de Sauerbruch Hutton, no como algo negativo sino todo lo contrario: la capacidad de los arquitectos de trabajar con lo que encuentran en el lugar, ya sea un centro urbano o una periferia degradada, y de revelar, mediante su intervención, características que de otro modo pasarían inadvertidas.

En la parte central de la revista se presentan obras y proyectos recientes que ilustran las características y ambiciones de la obra de Sauerbruch Hutton a diferentes escalas, desde proyectos urbanos a edificios universitarios o corporativos. Entre los primeros, publicamos el estudio para el barrio de Masséna Bruneseau (París), el plan urbano para la entrada a Tilburg (Países Bajos), una propuesta para la ciudad de Doha (Qatar) o un concurso de viviendas para una zona en pleno desarrollo en la ciudad de Helsinki que los arquitectos ganaron en 2009.

Entre los segundos, cabe destacar la Agencia Federal del Medio Ambiente (Dessau), edificio acabado en 2005 que hemos revisitado y refotografiado para mostrar su evolución. También el edificio para la Caja de Ahorros Municipal (Oberhausen), el edificio Jessop West para la Universidad de Sheffield, los edificios para oficinas junto al Rin en Colonia, recién acabados, o el edificio en altura para el KfW Bankengruppe (Fráncfort). El análisis energético sostenible en estas obras queda ilustrado mediante numerosos esquemas y detalles constructivos. Análogamente cabe resaltar el Museum Brandhorst, un museo para una colección particular inaugurado en 2009 y situado en la zona de los museos de Múnich, que destaca por su fachada y concepto espacial.

Por último, y coincidiendo con el vigésimo aniversario del estudio, Sauerbruch Hutton nos ofrecen en el apartado nexus una reflexión personal sobre la evolución de su práctica profesional y sus preocupaciones más relevantes, como son la sostenibilidad, el arte o la relación entre el mundo físico y el visual.

Descripción técnica del libro:

23 x 30 cm
146 páginas
Español, Inglés
ISBN/EAN: 9788425223365
Rústica
2010
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Sauerbruch Hutton es un despacho fundado por Matthias Sauerbruch y Louisa Hutton con sede en Berlín y también en Londres. Activos como firma independiente desde hace algo más de 20 años, han desarrollado un lenguaje propio caracterizado fundamentalmente por dos aspectos evidentes: las formas libres y sinuosas de algunos de sus edificios y un uso valiente y decidido del color.

Sin embargo, bajo estas características obvias, subyacen otras no menos importantes y de algún modo derivadas de las primeras. Nos referimos a su voluntad de crear lugar en cualquier situación, ya sea en un centro urbano o en una periferia industrial degradada. Sus edificios son gestos a escala urbana que resuelven el programa de necesidades definido por el cliente y establecen un diálogo con el lugar.

Asimismo cabe destacar su firme apuesta por un planteamiento arquitectónico basado en la sostenibilidad. Sauerbruch Hutton defienden y construyen una idea holística de lo sostenible, que incorpora tanto el placer estético y sensual que experimentan los usuarios de los edificios, como un análisis energético del proceso constructivo o sistemas energéticos pasivos y activos. En definitiva, la suya es una defensa de la sostenibilidad que actúa de forma decidida, sin artificio ni aparatosidad.

Los textos introductorios al inicio del volumen, firmados por Barry Bergdoll y Philip Ursprung, analizan todas estas cuestiones y nos proporcionan claves para entender y contextualizar la obra de Sauerbruch Hutton. Barry Berdoll (actualmente comisario jefe de arquitectura y diseño en el MoMA de Nueva York) nos ofrece una visión panorámica de su obra. Bergdoll traza un recorrido histórico que empieza con su famoso edificio GSW en Berlín (1991-1999), un icono de la acupuntura urbana, ubicado en el territorio recién configurado de la Alemania del Este, que sirvió como motor para revitalizar la zona. Su texto contextualiza la obra reciente de los arquitectos presentada a continuación en la revista.

Philip Ursprung, profesor de arte moderno y contemporáneo en la Universität Zürich, defiende en su ensayo el valor icónico de la obra de Sauerbruch Hutton, no como algo negativo sino todo lo contrario: la capacidad de los arquitectos de trabajar con lo que encuentran en el lugar, ya sea un centro urbano o una periferia degradada, y de revelar, mediante su intervención, características que de otro modo pasarían inadvertidas.

En la parte central de la revista se presentan obras y proyectos recientes que ilustran las características y ambiciones de la obra de Sauerbruch Hutton a diferentes escalas, desde proyectos urbanos a edificios universitarios o corporativos. Entre los primeros, publicamos el estudio para el barrio de Masséna Bruneseau (París), el plan urbano para la entrada a Tilburg (Países Bajos), una propuesta para la ciudad de Doha (Qatar) o un concurso de viviendas para una zona en pleno desarrollo en la ciudad de Helsinki que los arquitectos ganaron en 2009.

Entre los segundos, cabe destacar la Agencia Federal del Medio Ambiente (Dessau), edificio acabado en 2005 que hemos revisitado y refotografiado para mostrar su evolución. También el edificio para la Caja de Ahorros Municipal (Oberhausen), el edificio Jessop West para la Universidad de Sheffield, los edificios para oficinas junto al Rin en Colonia, recién acabados, o el edificio en altura para el KfW Bankengruppe (Fráncfort). El análisis energético sostenible en estas obras queda ilustrado mediante numerosos esquemas y detalles constructivos. Análogamente cabe resaltar el Museum Brandhorst, un museo para una colección particular inaugurado en 2009 y situado en la zona de los museos de Múnich, que destaca por su fachada y concepto espacial.

Por último, y coincidiendo con el vigésimo aniversario del estudio, Sauerbruch Hutton nos ofrecen en el apartado nexus una reflexión personal sobre la evolución de su práctica profesional y sus preocupaciones más relevantes, como son la sostenibilidad, el arte o la relación entre el mundo físico y el visual.


Índice de contenidos:

Introducciones
Colores sostenibles y formas no estandarizadas. Sobre la obra reciente de Sauerbruch Hutton por Barry Bergdoll
Imágenes en movimiento: Sauerbruch Hutton y las dos Alemanias por Philip Ursprung

Obras y proyectos
Agencia Federal del Medio Ambiente, Dessau
Cúpula de la energía, Ciudad del Medio Ambiente, Soria
Estudio urbano para Masséna Bruneseau, Paris
Plan urbano para la entrada a Tilburg
Caja de Ahorros Municipal, Oberhausen
Jessop West, University of Sheffield
Ampliación del Kunsthaus Zürich, Zurich
Plan urbano, viviendas y oficinas para el centro de Doha
Sede central del banco FIH en Langelinie, Copenhague
Museum Brandhorst, Múnich
Espacio expositivo Türkentor, Múnich
Edificio de oficinas para KfW Bankengruppe, Fráncfort
Edificios de oficinas junto al Rin, Colonia
Ampliación para oficinas del edificio L57, Berlín
Edificios de viviendas Low2No, Helsinki

Biografía

Nexus
Veinte años por Matthias Sauerbruch y Louisa Hutton
 

Extracto de la primera introducción:

'Colores sostenibles y formas no estandarizadas. Sobre la obra reciente de Sauerbruch Hutton

por Barry Bergdoll

Las formas no estandarizadas, las curvas complejas y los patrones autogenerados han proliferado en estos últimos años debido a la capacidad infinita de los ordenadores para generar formas nuevas, de una complejidad, aparentemente, sin precedentes, una proliferación que hasta ahora parece tan inmune a la debacle económica global como a menudo lo ha sido a los problemas reales de la arquitectura. En este campo hiperactivo de experimentación formal, el trabajo de Matthias Sauerbruch y Louisa Hutton, con sus llamativas plantas en forma de boomerang, sus abigarrados mosaicos de patrones de color y a menudo perímetros de formas libres, destaca más que nunca, puesto que se desarrolla desde antes del amanecer de la dominación digital y a partir de un crisol de ideas y valores muy diferentes. Mientras que el equipo germano-británico demuestra su preferencia por las formas libres --en referencia tanto a la tensión orgánica del movimiento moderno alemán, desde el Gut Garkau de Hugo Haring (1924-1925) hasta la Filarmónica de Berlín de Hans Scharoun (1956-1963), como a la tradición paisajística inglesa del siglo XVIII--, la suya no es una exhuberancia puramente formal --digital o referencia-- rellena de programa, urbanismo, experiencia o sistemas. Más bien se trata de entrelazar inextricablemente una exploración incesante de formas libres y lo que Hutton denomina ‘familias de color’ con un gran rigor: un cuidadoso perfeccionamiento del programa, de creación de lugar, de unas aún más refi nadas investigaciones sobre diseño sostenible… Todas estas cuestiones se moderan las unas a las otras afinando la inspiración para configurar edificios altamente funcionales. Cualquier tentación de incorporar a su vocabulario configuraciones y dispositivos de control climático sofisticados, siguiendo la tradición hi-tech de la arquitectura británica, en pleno apogeo cuando la pareja se conoció en la Architectural Association de Londres, es evitada en favor de una aproximación más delicada. Sin retórica, como dirían sus admiradísimos Smithsons.

Al contrario de gran parte del trabajo de los cautivados por los ordenadores como generadores de complejidad, el vocabulario arquitectónico de Sauerburch Hutton, ahora ya bien defi nido, se refi ere tanto a los usuarios de los edificios como a sus autores. El suyo es, sin embargo, un diálogo con los usuarios, donde el arquitecto ya no renuncia, como solía pasar en la década de 1970, a dotar al edificio de una forma singular. En sus últimos proyectos, las características, aunque jamás repetidas, líneas curvas pueden ser generadas por el viento (que se aprovecha a la vez que se evita en Fráncfort), para maximizar las vistas hacia el Rin entre dos edificios adyacentes (como ocurre en Colonia), para crear un sentimiento de comunidad a través de las inflexiones compositivas y de los colores enlazados (Dessau), o mediante las relaciones espaciales que promueven hábilmente el dialogo entre la privacidad y la interacción en un grupo (como en Sheffield). Cada nueva línea ha sido siempre moderada mediante una combinación de factores, ninguna repite otra encontrada anteriormente.

La curva no es el sine qua non de su arquitectura, ni tampoco el color, que tan a menudo frena la apreciación del atractivo trabajo del despacho en la piel exterior de su compleja superficie. El recientemente completado Museum Brandhorst en Múnich es un buen ejemplo de ello. En él, la geometría rectilínea logra proporcionar un nuevo sentido y extraer potencial del plan urbanístico heredado y de las limitaciones del programa del museo, al tiempo que el colorido envoltorio atiende a complejas funciones urbanísticas. El modesto revestimiento consigue casi los mismos resultados que los edifi cios más voluptuosos, a pesar de estar en un entorno menos privilegiado. Un contorno radical es siempre un punto de partida, pero antes de que los edificios de Sauerbruch Hutton adopten la forma definitiva que finalmente se construirá, se han tenido en cuenta muchos temas mediante audaces trazos, líneas serpenteantes, quebradas o incluso plegadas sobre sí mismas; el diagrama se ha convertido en una máquina compleja. Sin embargo, tanto dentro como fuera del edificio se mantiene de principio a fi n un compromiso con el universo sensorial de los futuros usuarios. Incluso la sencilla pero fundamental pregunta que plantean --‘¿qué forma tiene la sostenibilidad?’-- es más compleja de lo que puede parecer en un principio.

La primera respuesta contundente llegó con la sede de GSW en la Kochstrasse de Berlín, la inesperada victoria del concurso, que hizo aterrizar a la pareja en el recién reunifi cado Berlín, con un discurso urbano proveniente del Londres de la década de 1980, adaptado a la particular situación post-muro (post-Wende en alemán) de la metrópoli Europea de los años de 1990. En 1991, tras casi una década de jugar con colores y formas libres de pequeña escala, ensayados en el patio de la AA, en la oficina de Londres de OMA (Sauerbruch), no en la de los Smithson (Hutton), y en reformas de interiores, su trabajo debía confrontarse con una situación sin precedentes: la repentina expansión del discurso de la nueva ciudad europea, para incluir no sólo el tejido y los discursos del Oeste, sino también los del Este. A tiro de piedra del Checkpoint Charlie, Sauerbruch Hutton aportaron colores brillantes y un inesperado collage de formas -un prisma cóncavo de muro cortina y un pequeño volumen de franjas verdes que vuelan sobre una base figurativa por donde los visitantes pueden transitar libremente- a la frontera ya eliminada de la Guerra Fría. […]'

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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Extracto de la segunda introducción:

'Imágenes en movimiento: Sauerbruch Hutton y las dos Alemanias

por Philip Ursprung

Cuando en septiembre de 1989 me trasladé a Berlín Oeste, Berlín Este era prácticamente inexistente. Visto desde el Oeste, la otra parte de la ciudad sólo podía experimentarse subterráneamente. Los planos del metro marcaban varias estaciones ubicadas en el Este como ‘estaciones donde los trenes no paran’. Recuerdo estaciones fantasma como Alexanderplatz, iluminadas momentáneamente por los vagones del metro al atravesarlas apresuradamente. Durante unos segundos podía percibir unos pocos bancos y papeleras en los andenes vacíos, como si los pasajeros que esperaban el metro hubieran acabado de subir. Estas cápsulas de tiempo disparaban mi imaginación, y fantaseaba acerca de cómo era la ciudad antes de que se dividiera en 1961. Tras la apertura del Muro de Berlín en noviembre de 1989, empecé a explorar la parte Este de la ciudad. Me impresionó la diferencia, aunque desapareció rápidamente. La espacialidad socialista fue, por decirlo de alguna manera, literalmente absorbida por la capitalista. Y este hecho cambió toda la ciudad. Las rupturas y anacronismos que hacían de Berlín una ciudad tan diferente del resto de las metrópolis europeas, fueron transformados con el fi n de que encajaran, parafraseando la definición de Michael Hardt y Antonio Negri, con el ‘mundo terso’ de la globalización. Pronto se hizo imposible ver dónde había estado el Muro. Se demolieron monumentos públicos, se cambiaron los nombres de las calles, se redujeron los espacios abiertos y las calles se hicieron más estrechas. Por otra parte, la nostalgia del pasado premoderno comenzó a prevalecer bajo la apariencia de la llamada ‘reconstrucción crítica’ de Berlín. Los urbanistas neoliberales reprimieron las trazas históricas de las tragedias y complejidades del siglo XX a través de una mezcla de clichés nostálgicos y una máxima flexibilidad para los inversores. El centro de la ciudad se convirtió en un parque temático del Berlín decimonónico, que acabó culminando con la destrucción del edificio socialista del Palast der Republik y con el proyecto de sustituirlo con una réplica del castillo barroco de la monarquía prusiana. Desilusionado por tantos proyectos mediocres y oportunidades perdidas, me impresionó la belleza de la sede de GSW (1999), obra de Sauerbruch Hutton. De repente, un edificio articulaba la especificidad espacial y temporal de Berlín. De repente, se afirmaba que Berlín no era una ciudad del pasado, sino del presente y del futuro. El edificio funcionaba como un instrumento, como una lente poderosa que permitía enfocar tanto el Este como el Oeste, el pasado, el presente y el futuro, lo cercano y lo lejano. Situado cerca del famoso Checkpoint Charlie, la sede de GSW hace de mediador entre el rascacielos de la editorial Axel Springer al Oeste y los edificios prefabricados de hormigón, los Plattenbauten, al Este. Para la generación del 68, Springer, la poderosa empresa de medios de comunicación de derechas, había sido el emblema mismo de la actitud reaccionaria de la Alemania de la Guerra Fría. El edifi cio colorido y dinámico de Sauerbruch Hutton hace que esta versión sombría del estilo internacional parezca incluso más rígida y superada. Y sin embargo, el nuevo edificio trata al vecindario con respecto. Su gesto hacia el edificio de Springer no es ni patricida ni supone una negación radical. Sus curvas relajadas, el juguetón ritmo de luces y sombras, la transparencia y la combinación decorativa de colores evocan otra cara de la década de 1950; a saber, su vívida cultura popular, la alegría, el optimismo, la movilidad social y la apertura. Y recuerda que el estilo internacional tiene su raíces en el movimiento moderno, en el primer Mies van der Rohe, en la Bauhaus y en la atmósfera experimental del Berlín de la década de 1920. Por otro lado, la sede de GSW reconoce la existencia de los edificios en altura en la parte Este. Lo que normalmente se desestima por significar un antiestético síntoma de escasez, se muestra, a la luz del edificio de Sauerbruch Hutton, como elementos cuidadosamente situados en el perfi l de la ciudad. Hace que nos percatemos de que el urbanismo socialista no reservaba la escala monumental para la arquitectura institucional, sino que la utilizaba para alojar al pueblo. Nos recuerda que la teoría estética socialista consideraba la arquitectura, la escultura, el urbanismo, la pintura y el diseño como una unidad y no como géneros separados. Sauerbruch Hutton nos ayudan a entender que Berlín es una ciudad donde convergen diversos regímenes espaciales y temporales. Mucho antes de que finalizara la destrucción del Palast der Republik y de que se convocara el concurso para la réplica del castillo de Berlín, Sauerbruch Hutton hicieron una propuesta innovadora para el uso futuro del solar. Su propuesta es un llamamiento, no a los recuerdos del pasado, sino a la actitud pragmática de lo que allí se encuentra, de cómo puede servir para el uso del pueblo y de cómo afecta a sus vidas cotidianas. En sus palabras: ‘En una ciudad histórica parece natural utilizar al máximo estos restos y activarlos con diversos programas’, y planteaban ‘conservar el Palast der Republik’; algo que no debe confundirse con una actitud nostálgica. Al contrario que la mayoría de arquitectos occidentales de una generación anterior, sienten compasión por el Este y una particular sensibilidad por aquello que ha sido aplastado por el cambio político y económico. De hecho, tres de sus proyectos más bellos se encuentran en el territorio de la antigua República Democrática Alemana: la fábrica experimental de Magdeburgo (2001), el ayuntamiento de Henningsdorf (2003) y la Agencia Federal de Medio Ambiente de Dessau (2005). No obstante, en lugar de volver atrás, lo que les interesa es ver cómo esta tradición hace referencia al proyecto moderno y cómo se puede reactivar en la actualidad. (…)'

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

'2G N.52 Sauerbruch Hutton' por Gustavo Gili

(Oficinas, 09/2010)

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Editorial David N. Buck
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Fecha de edición 1 ene 2010
Fecha de tirada 24 jul 2012
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