La ciudad

En un texto surgido de una serie de ponencias Massimo Cacciari recorre la historia de la ciudad a través de su sustrato más profundo y lanza una provocativa reflexión filosófica y estética.

El recorrido comienza en Grecia y Roma, que ofrecen dos modelos antagónicos de ciudad: la polis griega, de naturaleza étnica y, por definición, endogámica y estanca; y el modelo legalista de la civitas romana, una ciudad cuya esencia programática la lleva a abrirse y a crecer inexorablemente. Heredera del modelo romano, la ciudad moderna europea se debate entre su condición de morada, de espacio de acogida y encuentro de una comunidad, y su condición de máquina, de escenario de intercambio y negocio. Más adelante, en la metrópolis contemporánea, la producción y el mercado marcan el desarrollo de la ciudad y arrinconan definitivamente los posos de la historia a través del confinamiento de los cascos antiguos.

Hoy habitamos la posmetrópoli, la ciudad territorio. Y, aunque nuestros cuerpos sigan reclamando la necesidad de lugares, la posmetrópoli impone una geografía que se ha desprendido de parámetros espaciales para imponer otros, los temporales, donde los edificios se convierten en acontecimientos y las distancias en duraciones.

Descripción técnica del libro:

15 x 24 cm
80 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425223310
Rústica
2010
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En un texto surgido de una serie de ponencias Massimo Cacciari recorre la historia de la ciudad a través de su sustrato más profundo y lanza una provocativa reflexión filosófica y estética.

El recorrido comienza en Grecia y Roma, que ofrecen dos modelos antagónicos de ciudad: la polis griega, de naturaleza étnica y, por definición, endogámica y estanca; y el modelo legalista de la civitas romana, una ciudad cuya esencia programática la lleva a abrirse y a crecer inexorablemente. Heredera del modelo romano, la ciudad moderna europea se debate entre su condición de morada, de espacio de acogida y encuentro de una comunidad, y su condición de máquina, de escenario de intercambio y negocio. Más adelante, en la metrópolis contemporánea, la producción y el mercado marcan el desarrollo de la ciudad y arrinconan definitivamente los posos de la historia a través del confinamiento de los cascos antiguos.

Hoy habitamos la posmetrópoli, la ciudad territorio. Y, aunque nuestros cuerpos sigan reclamando la necesidad de lugares, la posmetrópoli impone una geografía que se ha desprendido de parámetros espaciales para imponer otros, los temporales, donde los edificios se convierten en acontecimientos y las distancias en duraciones.


Índice de contenidos:

Presentación

Capítulo 1. Polis y civitas: la raíz étnica y la concepción móvil de la ciudad

Capítulo 2. La ciudad europea: entre morada y espacio de negotium

Capítulo 3. El advenimiento de la metrópoli

Capítulo 4. La ciudad-territorio (o la posmetrópoli)
         El cuerpo y el lugar
         Espacios cerrados y espacios abiertos
         El territorio indefinido
         Espacio y tiempo
         Un apunte: la polivalencia de los edificios

Capítulo 5. La perspectiva gnóstica: el habitar humano entre el cielo y la tierra

Capítulo 6. Para acabar con… belleza


Texto de la introducción:

'Presentación
Armido Rizzi
Este texto tiene su origen en un seminario celebrado en el Centro Sant’Apollinare de Fiesole. Las ponencias de Massimo Cacciari han sido transcritas cuidadosamente por Tonino Nasuto y revisadas por el responsable del centro. A pesar de que el texto conserve voluntariamente cierto estilo 'hablado', no está exento de dificultad debido a la complejidad del tema que, en ocasiones, parece rozar la contradicción. Por ello, debe tenerse presente aquello que el propio Cacciari dijo al inicio de su exposición: 'Desde sus orígenes, la ciudad está 'investida' de una doble corriente de 'deseos': deseamos la ciudad como 'regazo', como 'madre', y, al mismo tiempo, como 'máquina', como 'instrumento'; queremos que sea ethos en el sentido originario de morada y estancia y, al mismo tiempo, un medio complejo de funciones; le pedimos seguridad y 'paz' y, al mismo tiempo, pretendemos que tenga unas eficiencia, eficacia y movilidad extremas. La ciudad esta sometida a preguntas contradictorias. Querer superar tales contradicciones es una mala utopía. Al contrario, se requiere darle forma . La ciudad en su historia es el experimento perenne para dar forma a la contradicción, al conflicto.'

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL
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Extracto del Capítulo 1:

'Polis y civitas: la raíz étnica y la concepción móvil de la ciudad

Comenzaremos con algunas precisiones histórico-terminológicas, pues hablar de la ciudad en términos generales no tiene mucho sentido. No existe la Ciudad, sino que exis¬ten diversas y diferenciadas formas de vida urbana. No es casualidad que 'ciudad' se diga de diferentes maneras.

Por ejemplo, en latín no existe una palabra correspondiente a la griega polis . La diferencia entre ambos idiomas atañe al origen de la ciudad y constituye una diferencia esencial. Cuando un griego habla de polis , en primer lugar se refiere a la sede, a la morada, al lugar donde tiene su raíz un determinado genos , una determinada estirpe, una gente (gens/genos ). En griego el término polis resuena inmediatamente a una idea fuerte de arraigo. La polis es aquel lugar donde una gente determinada, específica por sus tradiciones, por sus costumbres, tiene su sede, su propio ethos. En griego ethos es un término que alude a la misma raíz latina sedes y carece de cualquier significado simplemente moral, que, en cambio, sí tiene el mos latino. Los mores latinos son tradiciones, costumbres; el ethos> griego es la sede, antes y más originariamente que toda costumbre y tradición, el lugar donde mi gente tiene su morada tradicional. Y la polis es precisamente el lugar del ethos, el lugar que sirve como sede a una gente.

Esta determinación ontológica y genealógica del término polis no se encuentra en el término latino civitas. La diferencia es radical porque, si reflexionamos detenidamente, en el término latino civitas se manifiesta su procedencia a partir del civis, y los cives forman un conjunto de personas que se reúnen para dar vida a una ciudad. El gran lingüista centroeuropeo Émile Benveniste ya puso de manifiesto todo esto hace mucho tiempo.

Por tanto, no existe madame la ville, como tampoco existe monsieur le capital o madame la terre. Civitas es un término que deriva de civis, de modo que, en cualquier caso, aparece como el producto de los cives en su concurrencia conjunta en un mismo lugar y en el sometimiento a las mismas leyes. En cambio, en griego la relación es totalmente inversa porque el término fundamental es polis, y el derivado es polites, el ciudadano. Nótese la perfecta correspondencia entre la desinencia de polites y de civitas; en el último término se alude a la ciudad, en el primero al ciudadano. Desde el inicio, los romanos consideraron que la civitas era aquello que se produce cuando diversas personas se someten a las mismas leyes, independientemente de su determinación étnica o religiosa. Éste es un rasgo absolutamente característico y extraordinario de la Constitución romana respecto a toda la historia de las ciudades griegas y helenísticas precedentes, rasgo fundamental para entender después toda la fuerza política de la historia romana, el acento político -en el sentido actual del término- que domina la historia romana.'

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

La ciudad

(PPG, CyTET, primavera 2011)

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Editorial David N. Buck
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Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 1 nov 2010
Fecha de tirada 1 ene 2011
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