Analógico y digital

Cuando Aicher antepone lo analógico y concreto a lo digital y abstracto, lo hace con intención filosófica. Relativiza el papel de la razón pura y critica el racionalismo de la modernidad como fruto del predominio de un mero pensar abstracto.
A juicio de Aicher, anteponer lo abstracto a lo concreto crea una falsa jerarquía, un orden, que es fatal para la cultura. Lo digital, abstracto, no es más elevado, mayor o más importante que lo analógico, concreto. Otl Aicher, co-fundador de la ya legendaria escuela de Ulm, es uno de los representantes sobresalientes del diseño moderno. Entre sus aportaciones, recordemos meramente, las imágenes corporativas para Braun, Lufthansa o Erco. Un aspecto esencial de sus trabajos es el anclaje en una "filosofía del hacer", inspirada por pensadores como Ockham, Kant o Wittgenstein. Es autor también del libro El mundo como proyecto publicado por esta misma editorial.

Descripción técnica del libro:

13 x 20 cm
272 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425218460
Cartoné
2001
Visa Mastercard PayPal
Cuando Aicher antepone lo analógico y concreto a lo digital y abstracto, lo hace con intención filosófica. Relativiza el papel de la razón pura y critica el racionalismo de la modernidad como fruto del predominio de un mero pensar abstracto.
A juicio de Aicher, anteponer lo abstracto a lo concreto crea una falsa jerarquía, un orden, que es fatal para la cultura. Lo digital, abstracto, no es más elevado, mayor o más importante que lo analógico, concreto. Otl Aicher, co-fundador de la ya legendaria escuela de Ulm, es uno de los representantes sobresalientes del diseño moderno. Entre sus aportaciones, recordemos meramente, las imágenes corporativas para Braun, Lufthansa o Erco. Un aspecto esencial de sus trabajos es el anclaje en una "filosofía del hacer", inspirada por pensadores como Ockham, Kant o Wittgenstein. Es autor también del libro El mundo como proyecto publicado por esta misma editorial.




Contenidos:

Índice general
Introducción de Wilhelm Vossenkuhl





















7   Asir y comprender
25   Ampliaciones del yo
37   El ojo, pensamiento visual
53   Analógico y digital
73   Universales y versales
89   Buridán y Peirce
101   Lecturas de partituras
107   Honroso funeral para Descartes
111   Diseño y filosofía
129   Arquitectura y teoría del conocimiento
163   El uso como filosofía
191   Planificación y conducción
231   El desarrollo, un concepto
255   Una manzana
263   Lo común y lo corriente
273   Forma de vida e ideología
301   Culturas del pensar
315   Epílogo
333   Referencias bibliográficas

CRÍTICA AL RACIONALISMO
[Fragmento de la introducción de Wilhelm Vossenkuhl]

El pensamiento de Aicher no se limita a una filosofía del hacer. Analiza y se involucra en los problemas filosóficos del conocimiento, la percepción sensorial, el lenguaje y el pensar, no sólo desde una perspectiva externa. Cuando prefiere lo análogo y concreto a lo digital y abstracto, lo hace con una intención filosófica. Relativiza el papel de la razón pura y critica el racionalismo de la modernidad como resultado del predominio del mero pensar abstracto.
     Esta crítica tiene una perspectiva política. Aicher ve las consecuencias culturales y políticas de las pretensiones absolutas de la razón abstracta. Actúan dentro de las instituciones de nuestra cultura y del Estado. Según él, el predominio del pensar abstracto se ha retratado en las relaciones culturales y políticas de nuestra época.
     Con el racionalismo, Aicher quiere criticar las pretensiones de las instituciones que se adjudican la defensa de valores y verdades absolutos. Ya la sola afirmación de que haya tales valores y verdades, le parece absurda. La crítica de Aicher del pensar abstracto tiene, como la crítica de Ockham de los universales, una consecuencia política.
     Quien prefiere lo abstracto a lo concreto, no sólo malinterpreta la mutua interdependencia de concepto e intuición, sino que también produce, a juicio de Aicher, una falsa jerarquía, un orden que es culturalmente funesto. Lo digital, lo abstracto, no es más elevado, más grande o más importante que lo analógico y concreto.
     Aicher está en contra de falsas jerarquías. Piensa como republicano. La correcta relación entre lo analógico y lo digital, la correcta distribución de los pesos, la preeminencia en el lugar justo, en la conexión justa: éstas son sus demandas. Lo común no es, para él, común en sentido despreciativo.
     Pero lo común tampoco es nada fuera de lo común. Es aquello que corresponde a los objetivos de nuestra vida cotidiana. Lo común viene determinado por nuestro uso de las cosas y no por ideales estéticos. A lo común, a los objetivos de nuestras vidas, debe hacer justicia el diseño. El diseño debe servir a la praxis, a las formas de vida humana, y no debe dominar la estética sobre el uso de las cosas.
     La estetización de la vida se manifiesta para Aicher de manera especialmente clara en el diseño, que no se orienta por el uso sino por el arte plástico. Compara este menosprecio del uso y de la praxis concreta con el menosprecio de lo particular y empírico en determinadas tradiciones de la metafísica. Cuando el diseño toma como modelo el arte plástico, se pone al servicio de una "metafísica estética". Aicher emplea este nombre como una palabra injuriosa, como hacían Wittgenstein y los filósofos del Círculo de Viena cuando hablaban de la "metafísica" y de sus problemas ficticios.
     La bella apariencia del diseño artístico no es, para Aicher, sólo una contrariedad. Este diseño ignora las finalidades y propósitos humanos y el uso, y con ello también los requerimientos de la vida humana. Grava nuestra vida como la basura que producimos grava la naturaleza. El diseño artístico disipa a la ligera la oportunidad para una configuración humana del mundo en que vivimos.
     El imperativo de Aicher es que debemos proyectar el mundo de manera nueva. El mundo como proyecto* es, en su pensamiento, el tema que acopla directamente el diseño y la filosofía. El proyecto exige desarrollos concretos, no planificaciones abstractas. No sólo debemos proyectar las cosas de nuestro uso, casas y ciudades habitables, sino también desarrollarnos y modificarnos a nosotros mismos.
     Las modificaciones en el pensar y en el hacer que exige Aicher tienen modelos filosóficos, ante todo, Ockham, Kant y Wittgenstein. Algunas de sus concepciones fundamentales se han convertido en ideas rectoras para Aicher. Ockham ancló el verdadero conocimiento en lo sensorialmente concreto y particular, y no en lo general. Kant entendió la significación de la imaginación para nuestra comprensión de las cosas en la naturaleza. Y Wittgenstein, finalmente, vio en el uso de las palabras y de las proposiciones la significación de aquello que decimos y pensamos.
     Los tres filósofos, cada uno a su modo, han proyectado el mundo de manera nueva y han modificado el pensar. Aicher siempre vuelve a retomar sus concepciones fundamentales, las varía y las enlaza con su propia reflexión sobre la razón de lo concreto.
     * Otl Aicher El mundo como proyecto, Gustavo Gili, Barcelona 1994.

Más información
Editorial David N. Buck
Encuadernacion Cartoné
Fecha de edición 1 ene 2001
Fecha de tirada 1 ene 2001
Escribe tu opinión
Estás opinando sobre:Analógico y digital
Tu valoración