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Tipografía. Macro y micro estética
El ordenador facilita la experimentación y la utilización de tipografías creadas con criterios visuales cada vez más personales. Pero el diseño de una buena tipografía siempre se basa en ciertos principios fundamentales. Sin estos principios, la tipografía no puede comunicar, al igual que el lenguaje no podría comunicar sin la gramática, el vocabulario y la sintaxis.
Mediante el uso de estos principios fundamentales básicos, la tipografía puede alcanzar resultados muy sofisticados. Toda buena tipografía se basa pues en esos principios.
Este libro se estructura en cuatro partes: la primera parte analiza los distintos elementos tipográficos, desde las cualidades microestéticas de las letras, los números y los signos de puntuación hasta las líneas y los elementos geométricos y su diseño del espacio, la estructura, la secuencia, el contraste, la forma y la contraforma, e ilustra sus funciones con ejemplos extraídos de la enseñanza y la práctica; la tercera parte demuestra cómo los elementos tipográficos contribuyen al diseño en el nivel microestético, y la cuarta parte, a partir del análisis de una serie de carteles de arquitectura, analiza la interrelación entre el objetivo, la macroestructura y la microestética.
Descripción técnica del libro:
21 x 27 cm
172 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425215476
Cartoné
2004
El ordenador facilita la experimentación y la utilización de tipografías creadas con criterios visuales cada vez más personales. Pero el diseño de una buena tipografía siempre se basa en ciertos principios fundamentales. Sin estos principios, la tipografía no puede comunicar, al igual que el lenguaje no podría comunicar sin la gramática, el vocabulario y la sintaxis.
Mediante el uso de estos principios fundamentales básicos, la tipografía puede alcanzar resultados muy sofisticados. Toda buena tipografía se basa pues en esos principios.
Este libro se estructura en cuatro partes: la primera parte analiza los distintos elementos tipográficos, desde las cualidades microestéticas de las letras, los números y los signos de puntuación hasta las líneas y los elementos geométricos y su diseño del espacio, la estructura, la secuencia, el contraste, la forma y la contraforma, e ilustra sus funciones con ejemplos extraídos de la enseñanza y la práctica; la tercera parte demuestra cómo los elementos tipográficos contribuyen al diseño en el nivel microestético, y la cuarta parte, a partir del análisis de una serie de carteles de arquitectura, analiza la interrelación entre el objetivo, la macroestructura y la microestética.
Contenidos: Introducción Elementos de tipografía Aspectos de diseño Macro y microestética Síntesis Apéndice |
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Prefacio (extracto) La tipografía es el arte de diseñar letras y componer textos de tal modo que puedan leerse de un modo fácil, eficaz y agradable. Algunos principios fundamentales subyacen en toda buena tipografía, ya sea de periódicos, revistas o libros, o bien de carteles, envases o pantallas de ordenador. Estos mismos principios, establecidos primero en los tipos móviles de Gutenberg y desarrollados más tarde con las revoluciones visuales modernas, serán todavía válidos en la nueva era de los medios electrónicos: hipertextos, Internet…, sean cuales sean los foros que el futuro pueda traer consigo. Este libro presenta los principios permanentes de la tipografía, explica cómo aplicarlos e ilustra su potencia y su versatilidad con ejemplos tomados de mis veinticinco años de experiencia profesional. Al demostrar cuál es la forma de poner en práctica la teoría, Tipografía: macro y microestética proporciona formación artística y técnica para los diseñadores tipográficos, los arquitectos y los profesionales de otros campos afines. Además, al analizar el papel que el diseño gráfico desempeña en la cultura actual, dominada por los medios de comunicación, facilita una valoración más crítica no sólo del primer plano de mediación, sino también de su contexto no codificado, y de las diversas relaciones que vinculan a uno y otro. La mayoría de los libros sobre tipografía sólo muestran el producto final; no dicen nada ni sobre el proceso de diseño ni sobre los principios que lo han guiado. Los anuarios de diseño y las revistas de papel couché no son mejores: los primeros no son más que recopilaciones vanidosas, las segundas nada más que ráfagas de estrellas y tendencias destinadas a haber dejado de brillar cuando salga el número siguiente. En un movimiento circular, los estudiantes imitan a las estrellas, los diseñadores siguen tendencias, los clientes sondean los mercados y el público se ahoga en un enorme "océano" gráfico sin lograr nunca aprender cómo detectar y observar la buena tipografía. Este libro proporciona los instrumentos de navegación para trazar nuevos derroteros a través de la inundación de información que nos rodea hoy en día. La Era de la Información ha llegado. Y aunque con ella se había pronosticado -una vez más- la muerte de los medios impresos, el papel continúa bien vivo. En los años treinta y en los años cincuenta se decía: "Esto significará el fin de aquello". Pero ni la radio primero ni la televisión más tarde acabaron con los periódicos, las revistas, los libros. Y en los ochenta tampoco la oficina conectada en red dio lugar a la oficina sin papeles. Por el contrario: en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo y en el tránsito diario entre unos y otros, se espera que todos nosotros procesemos una cantidad cada vez mayor de información impresa sobre papel. En consecuencia, no sólo tenemos cada vez menos tiempo para leer con atención cada elemento, sino que además, de forma concomitante, estamos cada vez menos dispuestos a esforzarnos en interpretar material pobremente presentado. Por ello no es de extrañar que haya tantos documentos impresos destinados a un uso efímero; constituyen los desechos flotantes de nuestra civilización. Si el problema es el papel impreso, entonces, ¿acaso son los medios electrónicos la solución? Sí y no. Los libros y los ordenadores responden, unos mejor que los otros, a propósitos diferentes. Los ordenadores son el medio idóneo para buscar pequeñas porciones de información en fuentes que son muy amplias, que cambian constantemente o bien son individuales en extremo: bases de datos, cuotas de mercado e informes empresariales, por ejemplo. También conllevan la ventaja añadida de que los residuos se convierten en éter, y no en un vertedero de basuras. Sin embargo, los ordenadores no constituyen el mejor medio para leer textos largos que exijan una implicación; la mayoría de las personas, antes de pasarse horas interminables escrutando en una pantalla de ordenador, preferirán imprimir los documentos y trabajar sobre la copia impresa: en realidad, "publicarán" una página, un capítulo, un libro editado individualmente. Los libros son un formato familiar. Son fáciles de usar y de transportar; no requieren ningún software complicado, ningún hardware caro para poder funcionar. Los libros complementan los placeres literarios de un texto con otras satisfacciones sensuales adicionales: las calidades visuales, táctiles y estéticas del papel, la tipografía, la impresión y la encuadernación. Además, los libros tienen un "aura"; en una estantería, imparten cierta sensación de comunidad intelectual y continuidad histórica que los CDs colocados en un porta CDs, simplemente, no tienen. Tienen otra sutileza. Aunque los libros siempre serán los ejemplares definitivos de la tipografía impresa, los medios electrónicos muestran palabras e imágenes cuyo diseño también debe ser coherente y convincente para el observador pasivo. Los medios interactivos requieren, además, que el diseño sea comprensible y conveniente para el usuario activo. El hipertexto constituye un caso extremo en el que el diseño del original debe estar estructurado de forma tan completa que pueda adaptarse a cualquiera de sus posibles deconstrucciones y a todas ellas, así como a cualquier reordenación o idiosincrasia de sus innumerables "autores" individuales. Irónicamente, esta estructura sólo puede proceder de los principios fundamentales de la tipografía, que se formularon por primera vez en la Biblia de Gutenberg en 1455. Hoy en día es importante establecer una distinción entre los principios visuales fundamentales y las convenciones técnicas tradicionales. Muchas de estas convenciones surgieron en los tiempos en que el diseño y la composición de textos eran dos profesiones independientes, y la coordinación entre ambas exigía especificaciones exactas sobre el tipo y el cuerpo de letra, la longitud de la línea, etc. De forma inevitable, estas especificaciones acabaron convirtiéndose no sólo en medios para la comunicación, sino también en finalidades en sí mismas; es decir, en criterios impersonales y técnicos según los cuales era posible diseñar y valorar una tipografía. Las facilidades que ofrece el software para el diseño gráfico digital han aunado el papel desempeñado por la persona que componía los textos y el del diseñador, y han eliminado la necesidad que tenían de guiarse por convenciones técnicas tradicionales. Ahora la tipografía se crea de acuerdo con criterios más visuales, más personales. No obstante, los criterios siguen siendo cruciales; sin estos principios fundamentales la tipografía no podría seguir comunicando visualmente, del mismo modo que el lenguaje, sin la gramática y el vocabulario, no podría seguir comunicando verbalmente. La tipografía: macro y microestética elabora estos principios. En concreto, este libro analiza en primer lugar el espacio, la estructura, la secuencia, el contraste, la forma y la contraforma; a continuación expone cómo pueden sintetizarse estos elementos para crear un cuerpo de texto tanto impreso como en soportes electrónicos. - Willi Kunz |
| Editorial | David N. Buck |
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| Encuadernacion | Cartoné |
| Fecha de edición | 1 ene 2004 |
| Fecha de tirada | 1 ene 2004 |
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