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2G N.16 Foreign Office Architects
Alejandro Zaera-Polo (1963) y Farshid Moussavi (1965) se establecen juntos en 1993 como Foreign Office Architects en Rotterdam. El mísmo año, están invitados a encabezar un taller de proyecto en la Architectural Association en Londres. Ganaron el primer premio en la competición international de la Terminal marítima de Yokohama. Este proyecto significó su primer encargo y ha sido publicado en varias revistas. Desde entonces han participado en otras competiciones (Catedral en Seoul, Frente marítimo en Tenerife, ...), realizaron construcciones de menor escala (restaurantes en Londres y Nueva York para la empresa Belgo, S.L.), y se involucraron en proyectos con destacado aspecto teórico (Cinema complex en Teheran, Casa virtual).
Descripción técnica del libro:
Alejandro Zaera-Polo (1963) y Farshid Moussavi (1965) se establecen juntos en 1993 como Foreign Office Architects en Rotterdam. El mísmo año, están invitados a encabezar un taller de proyecto en la Architectural Association en Londres. Ganaron el primer premio en la competición international de la Terminal marítima de Yokohama. Este proyecto significó su primer encargo y ha sido publicado en varias revistas. Desde entonces han participado en otras competiciones (Catedral en Seoul, Frente marítimo en Tenerife, ...), realizaron construcciones de menor escala (restaurantes en Londres y Nueva York para la empresa Belgo, S.L.), y se involucraron en proyectos con destacado aspecto teórico (Cinema complex en Teheran, Casa virtual).
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Contenidos: Introducción |
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¿Ansiedad performativa? Jeffrey Kipnis Foaísmo. Manual provisional para un arquitecto de segunda generación del capitalismo tardío. Ciro Najle |
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25 |
Obras y proyectos |
| 26 | Centro del Vidrio, Newcastle. 1994-1996 |
| 27 | Entorno de la catedral de Meyong-Dong, Seúl. 1995-1996 |
| 34 | Centro ferroviario de alta velocidad, Pusan. 1996 |
| 46 | Biblioteca Kansai-Kan, Kansai. 1996 |
| 56 | Azadi Cineplex, Teherán. 1997 |
| 57 | Casa Virtual. 1997 |
| 70 | Ordenación del muelle de enlace de Santa Cruz de Tenerife. 1998 |
| 76 | Restaurante Belgo, Londres. 1998-1999 |
| 77 | Restaurante Belgo, Nueva York. 1998-1999 |
| 78 | Loft, Londres. 1999 |
| 86 | Parque Downsview, Toronto. 2000 |
| 92 |
Terminal del puerto internacional de Yokohama. 1995-2002 Introducción de Toyo Ito. |
| 96 | Comisaría de la Policía Municipal, Villajoyosa. 2000 |
| 104 | Mahler4, Amsterdam. 2000 |
| 110 | Bluemoon, Groninga. 2000 |
| 116 | Exposición 'Casas del futuro', Malmö. 1999-2001 |
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126 |
Biografía |
| 127 | Nexus |
| 129 | Código FOA Remix 2000. |
| Texto de FOA | |
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¿Ansiedad performativa? Extracto de la introducción de Jeffrey Kipnis Aunque los mayores logros arquitectónicos se han hecho realidad como efectos artísticos, como placeres de la vista y de la mente, el mayor deseo de la arquitectura es aplicar su técnica como una fuerza que dé forma a la vida. Insatisfecha con su capacidad para dotar de interés a lo corriente, la arquitectura sueña con una metamorfosis de la potencia, con descubrir alguna manipulación de la estructura y los materiales que produzca, por fin y de una vez por todas, aquellas 'máquinas de habitar' propugnadas por Le Corbusier. "La arquitectura no es un arte plástico, sino la ingeniería de la vida material", resuena en la cubierta de FOA, ritmando una perversa distorsión del clásico aforismo de Le Corbusier: un nuevo sonido, una alternativa cargada de respuestas, más cercana a la música 'garaje' que al jazz. Escuchemos atentamente cómo FOA desplaza la 'vida material' del marxismo hacia el vitalismo, lejos de la materialización de la vida social para centrarla en la vida de los materiales. Como el esfuerzo del alquimista por convertir el plomo en oro, el impulso de la arquitectura hacia la eficacia es, pese a sus pretensiones altruistas, no tanto el anhelo de proporcionar buenos servicios como una fantasía de poderes mágicos, un poco adolescente y un poco edípica. La mayor parte -por no decir la totalidad- de estas fantasías, incluida la de FOA, tienden hacia una fijación tipo Frankenstein, un deseo de declarar ante el mundo: "ESTÁ VIVO". La búsqueda de ese poder misterioso ha motivado las grandes investigaciones de los arquitectos del siglo XX, con resultados que van de lo brillante a lo cómico pasando por lo trágico. Los ejemplos abundan -de hecho, cada arquitecto de mérito resulta ser un ejemplo-, pero tomemos el caso de Richard Neutra. Como ha demostrado la historiadora Sylvia Lavin, este trasplante de Austria a California, estaba obsesionado por construir casas que funcionaran como verdaderas máquinas psicoterapéuticas, tal vez pensando en cobrar honorarios tanto por el diseño como por el psicoanálisis. Hay que resaltar, de paso, los problemas que esta situación plantea a la crítica proyectual, siendo uno de los principales la necesidad de una teoría que englobe, sin apologías, la indispensable locura que anida en el corazón del proceso de diseño arquitectónico. También se hace necesaria una teoría que aprecie la historia de la arquitectura como una forma artística consciente que mida con audacia sus efectos y su efectividad en sus propios términos. Una teoría tal ya no resultaría atractiva ni para ese mito trivializador del beneficio sociológico, ni para esa insidiosa ética del valor añadido que envuelve todas las meditaciones sobre el arte con una asombrosa neblina. ¿Que el arte añade valor a la vida? ¡Qué TONTERÍA! Como si la vida material, toda la vida material -animada o inanimada, de cualquier tiempo y escala, desde la cosmológica a la subatómica- no necesitara de la dinámica organizadora de una economía cuantitativa, es decir, como si en su ciencia intrínseca no dependiese irreductiblemente del arte. En última instancia, estas 'teorías en ciernes' contribuirán a profundizar más en nuestra comprensión de los procesos que vinculan la información con la materia o, para ser más preciso, en la comprensión de las vastas turbulencias del conjunto materia-información, hasta el momento sólo intuidas en términos provincianos, tanto social como científicamente hablando. Y podemos estar seguros de que esas consideraciones histéricas son innecesarias para articular los logros investigadores de FOA, aunque éstas se unan poco a poco a otras para alimentar la inmensa inflación existencial en mitad de la cual nos encontramos, lo sepamos o no. |
| Editorial | David N. Buck |
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| Encuadernacion | Rústica |
| Fecha de edición | 6 feb 2001 |
| Fecha de tirada | 24 jul 2012 |