2G N.18 Arquitectura y energía

Este número investiga qué arquitecturas de la energía modelan y expresan el mundo en el que vivimos, y cómo lo hacen. Presenta y participa en el discurso de la energía -que es central en las sociedades industrializas- y descubre un mundo durante mucho tiempo escondido: el territorio donde se produce y se transporta la energía.Muchas son las razones para abordar este tema en este momento: razones negativas que reflejan el estado del mundo, un estado que -como todos ya sabemos desde la cumbre de Río- se debe a decisiones de política energética; y razones positivas que están relacionadas con un fenómeno reciente: la nueva arquitectura de la energía. Ésta -es decir, la arquitectura de las estaciones transformadoras, subestaciones, plantas hidroeléctricas, etc.- ha incrementado su importancia en la última década. Varios proyectos, mayoritariamente europeos, combinan una alta calidad arquitectónica y el deseo de "ser vistos" (aspectos que están, naturalmente, relacionados). Su nueva visibilidad recuerda la "época dorada" de la arquitectura de la electricidad que se produjo entre 1900 y el final de la II Guerra Mundial, y que se presenta como una vigorosa alternativa frente a la anónima y trivial "no-arquitectura" habitual en el ámbito de la energía. Estos edificios -que abarcan un amplio espectro energético: energía solar, hidroelectricidad, transformadores, energía eólica, etc." son el testimonio de que el cambio de enfoque ya se ha producido. Están en condiciones de demostrar que es posible un equilibrio entre la necesidad de suministrar energía y la calidad medioambiental, y que pueden adoptar una forma arquitectónica cuyo objetivo sea significar, constituir auténticos hitos arquitectónicos.

Descripción técnica del libro:

23 x 30 cm
144 páginas
Español, Inglés
ISBN/EAN: 9771136964027
Rústica
2001
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Este número investiga qué arquitecturas de la energía modelan y expresan el mundo en el que vivimos, y cómo lo hacen. Presenta y participa en el discurso de la energía -que es central en las sociedades industrializas- y descubre un mundo durante mucho tiempo escondido: el territorio donde se produce y se transporta la energía.Muchas son las razones para abordar este tema en este momento: razones negativas que reflejan el estado del mundo, un estado que -como todos ya sabemos desde la cumbre de Río- se debe a decisiones de política energética; y razones positivas que están relacionadas con un fenómeno reciente: la nueva arquitectura de la energía. Ésta -es decir, la arquitectura de las estaciones transformadoras, subestaciones, plantas hidroeléctricas, etc.- ha incrementado su importancia en la última década. Varios proyectos, mayoritariamente europeos, combinan una alta calidad arquitectónica y el deseo de "ser vistos" (aspectos que están, naturalmente, relacionados). Su nueva visibilidad recuerda la "época dorada" de la arquitectura de la electricidad que se produjo entre 1900 y el final de la II Guerra Mundial, y que se presenta como una vigorosa alternativa frente a la anónima y trivial "no-arquitectura" habitual en el ámbito de la energía. Estos edificios -que abarcan un amplio espectro energético: energía solar, hidroelectricidad, transformadores, energía eólica, etc." son el testimonio de que el cambio de enfoque ya se ha producido. Están en condiciones de demostrar que es posible un equilibrio entre la necesidad de suministrar energía y la calidad medioambiental, y que pueden adoptar una forma arquitectónica cuyo objetivo sea significar, constituir auténticos hitos arquitectónicos.




Contenidos:

Introducción
Conversación con Paul Virilio.
Arquitectura y energía o la historia de una presencia invisible.
Michael Jakob

Obras y proyectos
VV AA
Concursos internacionales de torres de alta tensión. 1994-1999
Peter Jäger
Depuradoras ovoidales.1995-1999
Ecotècnia
Parque eólico, Tarifa. 1996
UN Studio
Subestación eléctrica, Innsbruck. 1996-2000
Pierre Bonnet/ Christian Bridel
Central CHP, Bière. 1998
Hohaus Hinz & Seifert
Planta de placas solares, Gelsenkirchen. 1999-2000
Stefano Boeri
Central energética geotérmica, Bagnore, Monte Amiata. 1998
NL architects
Central repetidora de distribución térmica, Utrecht. 1997-1998
Baumschlager & Eberle
Central energética, Alberschwende. 1998
Lisette Ávila & Esther Fontana
Central energética hidroeléctrica, Ciudad Guayana. 1998
Hans-Jörg Ruch
Subestación eléctrica. Albanatscha, Silvaplana.1993-1996
Sk Power Company/RKM
Central eléctrica, Avedore. 2000
Martin Kohlbauer
Central de energía calorífica, Viena. 1995
Claudine Lorenz & Florian Musso
Central hidroeléctrica, Bieudron. 1999
Nexus
Plataformas off shore: el sexto continente
François Béguin
Contemplando el ciberespacio: la infraestructura eléctrica es arquitectura.
Brian T. Carroll
 

Entre arquitectura y energía existe un vínculo fuerte y significativo. El entorno construido de nuestro planeta puede entenderse como el resultado de diferentes formas de energía, tanto naturales como artificiales; al mismo tiempo, a las máquinas y a los edificios vinculados a la producción de energía les corresponden formas de arquitectura muy específicas. La energía está presente en edificios y paisajes como enargeia, como Gestalt de fuerzas entrópicas y como trazos de decisiones humanas. Por otra parte, incluso los más pequeños mecanismos generadores de energía tienen una estructura espacial arquitectónica específica.

"La presente publicación no es un experimento intelectual. Aunque se adentre en una esfera poco conocida, intenta, más bien, reflexionar acerca de lo ya establecido, de la reali-dad del mundo en que vivimos. Aparece, así, ante nuestros ojos, un 'punto oscuro' en la historia de la cultura, un ámbito de fenómenos que puede definirse como la relación entre dos conceptos: arquitectura y energía. Lo que sigue supone, de hecho, un postulado: que entre ambos conceptos se da no sólo una relación fluida, sino que ha existido y existe una arquitectura de la energía (en especial eléctrica), y que ésta requiere, tanto en la actualidad como en el pasado, una inter-pretación.
El nexo entre dos entidades tan distintas puede llegar a sor-prender, pues parece que ambas son conceptualmente in-compatibles, siendo la arquitectura algo espacial y temporal-mente estable y duradero y, en cambio, la energía esencial-mente fuerza y movimiento. Sin embargo, de forma inmedia-ta podemos establecer innumerables puntos de unión. La arquitectura, como lo construido, no es sino un resultado de la energía. La producción de arquitectura en cuanto acto de erigir y construir, así como de planear y proyectar, repre-senta un proceso energético. Vista de este modo, la historia de la arquitectura puede entenderse también como la de los diferentes tipo de energía que la han hecho posible. "La ar-quitectura puede ser entendida, simultánea e indistintamen-te, como una organización material que regula y ordena los flujos de energía, y como una organización energética que estabiliza y mantiene formas materiales". De este modo, las ciudades y los territorios, los lugares habitados y urbaniza-dos, son palimpsestos de impulsos energéticos sucesivos. Pero la energía está también inscrita dentro de la arquitectu-ra como forma, como señal de una voluntad estética, como energeia retórica. Y aún antes de tomar en consideración que la arquitectura hace las veces de emplazamiento de la propia producción y transformación de energía, así como de su consumo, debe tenerse en cuenta que los edificios son representantes de su función básica como encrucijada de energías cinéticas, económicas y sociales. A la inversa, la energía está siempre unida a la arquitectura, especialmente en sentido técnico. Las máquinas -desde el molino hasta el motor, de la turbina al microchip- poseen siempre una 'arqui-tectura' compleja, están ubicados, enmarcados, protegidos o escenificados arquitectónicamente."
(de la introducción Arquitectura y energía o la historia de una presencia invisible de Michael Jakob)

Más información
Editorial David N. Buck
Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 1 ago 2001
Fecha de tirada 24 jul 2012
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