Tipos de la calle. Un alfabeto urbano
(José Ramón Penela, Unos Tipos Duros, 04/11/2011)
AccederEn una época en la que nuestro entorno físico se ha homogeneizado de forma creciente y ha quedado dominado por formas tipográficas computerizadas y digitales, el diseñador y artista Simon Jennings lanza una mirada original sobre la realidad y rescata cientos de ejemplos de letras analógicas, físicas, que pueblan nuestras ciudades. El libro muestra imágenes de las 27 letras del alfabeto en toda clase de soportes, aplicaciones, contextos, formas de producción y estados de conservación. Además, el autor nos embarca en un viaje extremadamente interesante por los avatares históricos que cada una de estas letras ha atravesado y por las transformaciones que ha sufrido para llegar hasta nosotros en la forma que conocemos. Todo un tesoro tipográfico para los amantes de las letras.
En una época en la que nuestro entorno físico se ha homogeneizado de forma creciente y ha quedado dominado por formas tipográficas computerizadas y digitales, el diseñador y artista Simon Jennings lanza una mirada original sobre la realidad y rescata cientos de ejemplos de letras analógicas, físicas, que pueblan nuestras ciudades.
El libro muestra imágenes de las 27 letras del alfabeto en toda clase de soportes, aplicaciones, contextos, formas de producción y estados de conservación. Además, el autor nos embarca en un viaje extremadamente interesante por los avatares históricos que cada una de estas letras ha atravesado y por las transformaciones que ha sufrido para llegar hasta nosotros en la forma que conocemos. Todo un tesoro tipográfico para los amantes de las letras.
Texto de la introducción
En un momento en que nuestro mundo vive inmerso en un proceso acelerado de homogeneización y globalización, dominado por la electrónica y las fuentes tipográficas digitales, este libro propone una mirada nueva a la realidad y presenta más de 900 letras halladas en el entorno urbano. Ya sea refulgiendo sobre el pavimento, en una pared desconchada, desde un cartón empapado por la lluvia o en un plástico impermeable, sobre un tablón descolorido por el sol o en forma de tubo de neón o de metal, las 27 letras del alfabeto, las cifras y otros símbolos nos rodean cada día. Adoptan toda clase de tonos, matices, texturas y soportes, desde un cartel raído a una antigua lápida. Estas formas pueden ser transitorias o permanentes; prístinas o herrumbrosas; estar trazadas a mano, deprisa, o con pincel; garabateadas, garrapateadas o marcadas; grabadas, cortadas, forjadas, tejidas, pintadas, pegadas, impresas, pirateadas, improvisadas o calculadas; ser informativas; ser nítidas y definidas o tan solo una sombra fantasmagórica.
Existen diferentes sistemas para representar mediante la escritura los sonidos que conforman el lenguaje. Algunas culturas emplean ideogramas, como sucede con el chino moderno, que usa un símbolo para cada palabra o parte de ella. Para poder leer en este idioma hay que conocer, por lo tanto, entre 3.000 y 4.000 símbolos. Otras culturas utilizan silabarios, cuyos símbolos, como indica su nombre, representan sílabas. Normalmente están compuestos de dos sonidos, uno consonántico (b, c, d, f, etc.) y otro vocálico (a, e, i, o, u), lo que supone que hay que conocer y memorizar entre 70 y 100 símbolos.
Un alfabeto constituye un sistema mucho más eficaz que, idealmente, debería contener un signo para cada fonema del lenguaje. El español se ajusta bastante bien a esta premisa, pero otras lenguas no tanto: el inglés, por ejemplo, cuenta con unos 46 fonemas diferentes (alrededor de 26 consonánticos y 20 vocálicos, dependiendo del acento), pero solo con 26 signos para representarlos, algunos de ellos redundantes.
Las formas más antiguas de escritura fueron los pictogramas, reproducciones esquemáticas de objetos desarrolladas en Egipto y Mesopotamia alrededor del año 3000 a. C., en China hacia 1500 a. C. y en Centroamérica hacia 1000 a. C. Todos estos sistemas fueron extendiéndose y desarrollando una ingeniosa forma de emplear signos para representar sonidos e ideas abstractas. El desarrollo de este proceso en el Antiguo Egipto fue probablemente el que influyó en el origen del primer alfabeto genuino (conocido como alfabeto semítico) en la cuenca oriental del Mediterráneo. El alfabeto fenicio evolucionó a partir del semítico, entre los años 1800 y 1200 a. C. Como los fenicios eran un pueblo comerciante, su alfabeto se difundió ampliamente, y cambió al hacerlo: los griegos emplearon una variedad formal de este para desarrollar el suyo propio, que a su vez fue modificado por los etruscos y después adaptado por los romanos. Esta última modificación terminó por imponerse en la mayor parte de Europa.
Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL
(José Ramón Penela, Unos Tipos Duros, 04/11/2011)
Acceder(Alessia Cisternino, La Información, 07/11/2011)
Acceder(Fernando Suárez, Cosas Visuales, 15/11/2011)
Acceder(José Lun Aparicio, aad-Asociación Andaluza de Diseñadores, 12/2011)
Acceder(Isabel Gómez Melenchón, Cultura/s, La Vanguardia, 18/04/2012)
Descargar«No sólo de ordenador vive el diseño y a veces para inspirarse no hay más que salir a la calle. Es lo que hizo el diseñador británico y el resultado es este libro: un colorido repertorio de letras sacadas de la realidad en diferentes materiales, procedencias y estados de conservación que, junto a la explicación del origen y desarrollo de cada una una de ellas conforma un minitratado alfabético.» (Isabel Gómez Melenchón, Cultura/s, La Vanguardia, 18/04/2012)
(Vivian Urfeig, dni16, Diario Clarín, 03/2012)
Descargar| Editorial | David N. Buck |
|---|---|
| cubierta_descargable | /uploader/222e1fbb88d36626a67cd3bdd2406cb1.jpg |
| Encuadernacion | Cartoné |
| Fecha de edición | 26 sep 2011 |
| Fecha de tirada | 31 oct 2011 |