Barcelona 1992-2004

Barcelona 1992-2004 propone una selección de proyectos, ordenados cronológicamente, que ofrecen una visión sobre el período que arranca en los Juegos Olímpicos de 1992 y que culmina en el gran acontecimiento cultural que supone el Forum de las Culturas de 2004. La selección ha hecho especial hincapié en los proyectos que suponen una apertura de la ciudad al mar y aquellos que han sabido adaptarse al tejido residencial existente. Como capítulos aparte, se presentan los proyectos para los nuevos edificios en altura, las propuestas para el distrito 22@ y el Forum de las Culturas.
La selección viene precedida de un texto crítico de William Curtis, donde se explica cómo el desarrollo de Barcelona de los últimos años puede enmarcarse en políticas más internacionales, seguido de un exhaustivo análisis urbanístico de la ciudad de Barcelona es las últimas décadas a cargo de Josep Maria Montaner.

Descripción técnica del libro:

28 x 23 cm
204 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425218842
Rústica
2004
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Barcelona 1992-2004 propone una selección de proyectos, ordenados cronológicamente, que ofrecen una visión sobre el período que arranca en los Juegos Olímpicos de 1992 y que culmina en el gran acontecimiento cultural que supone el Forum de las Culturas de 2004. La selección ha hecho especial hincapié en los proyectos que suponen una apertura de la ciudad al mar y aquellos que han sabido adaptarse al tejido residencial existente. Como capítulos aparte, se presentan los proyectos para los nuevos edificios en altura, las propuestas para el distrito 22@ y el Forum de las Culturas.
La selección viene precedida de un texto crítico de William Curtis, donde se explica cómo el desarrollo de Barcelona de los últimos años puede enmarcarse en políticas más internacionales, seguido de un exhaustivo análisis urbanístico de la ciudad de Barcelona es las últimas décadas a cargo de Josep Maria Montaner.

índice
introducción William J. R. Curtis 7
introducción Josep Maria Montaner 21
nota del editor 25
hospital del mar 26
torre de telecomunicaciones de collserola 30
instalaciones de tiro con arco 32
ampliación del aeropuerto de barcelona 36
las rondas 40
viviendas en la avenida icària 44
viviendas en la plaza tirant lo blanc 48
área olímpica de vall d’hebró 50
pérgolas de la avenida icària 54
centro meteorológico 58
paseo joan de borbó / paseo marítimo de la barceloneta 62
centre de cultura contemporània de barcelona (cccb) 64
aparthotel citadines 68
centro cívico de la barceloneta 72
rambla de mar 76
viviendas en la barceloneta 78
piscinas de los baños de sant sebastià 82
viviendas en la calle del carme 88
plaza dels àngels 92
edificio jaume I de la universitat pompeu fabra 96
facultad de ciencias de la comunicación 100
lofts vapor llull 104
auditorio de barcelona 106
jardín botánico 110
biblioteca de la universitat pompeu fabra 114
ampliación y reforma del museu picasso 118
viviendas en la ronda de dalt 122
aulario roger de llúria 124
palacio de congresos de cataluña 130
viviendas en la calle gomis 134
institut del teatre 138
puente levadizo porta d’europa 140
rambla del raval 144
remodelación del mercat de la boqueria 146
parque diagonal mar 150
biblioteca de gràcia 154
remodelación del mercat de santa caterina 158
ampliación del palau de la música catalana 162
edificios en altura 165
nueva sede de gas natural 166
hotel torre nova 170
hotel vela 174
torre agbar 176
hotel diagonal 1 180
fórum universal de las culturas-barcelona 2004 183
el plan 22@ 195
Extracto de la introducción
Argumentos de la Barcelona poliédrica
Josep Maria Montaner


Las etapas de una evolución

Los proyectos de diferentes escalas realizados en Barcelona son consecuencia de definidas opciones políticas, de un modelo concreto de gestión y de un programa urbano definido por técnicos representativos: desde la intervención inicial de Oriol Bohigas —autor del texto básico Reconstrucció de Barcelona (1985)— hasta las diversas responsabilidades de arquitectos como Joan Busquets, Lluís Millet, Josep Martorell, Rafael Cáceres, Josep Maria Llop, Juli Esteban, Borja Carreras, José Antonio Acebillo y otros.

Los puntos de partida fueron claros: remodelar la ciudad aprovechando sus propias cualidades y recuperando los escasos espacios libres existentes para potenciar el predominio del espacio público; apostar por el hecho singular de los Juegos Olímpicos de 1992 como motor de renovación; entender Barcelona como un laboratorio urbano y social basado en el proyecto urbano; plantear las áreas e instalaciones olímpicas totalmente integradas a la ciudad; iniciar una necesaria y drástica reestructuración infraestructural; potenciar la realización de grandes proyectos.

En este proceso democrático podemos delimitar cuatro etapas. La primera, de lenta y elaborada gestión, intentó aplicar el caudal acumulado durante años de acción en los barrios y de pensamiento en la Escuela de Arquitectura de Barcelona. En este periodo se realizaron las primeras remodelaciones de plazas y los primeros parques, así como intervenciones de detalle tales como la creación de centros cívicos, por ejemplo, el de Sants en las antiguas cocheras de tranvías (1977-1983) y el del Ensanche derecho en la antigua fábrica La Sedeta (1982-1984).

El cambio hacia la segunda etapa se produjo en octubre de 1986, cuando la ciudad fue nominada sede de los Juegos Olímpicos. A partir de este momento, los proyectos previstos debieron realizarse con mayor urgencia y precisión, y la dependencia de unos respecto a otros aumentó de forma alarmante. Aunque el modelo, en principio, fuera el mismo, como lo han sido las autoridades y los técnicos municipales, la elección de Barcelona como sede olímpica —un hito que figuraba como base del programa municipal— forzó un cambio de ritmo y de escala. A partir de octubre de 1986 pasaron a segundo término operaciones como la realización de parques urbanos, y se hicieron mucho más difíciles intervenciones de carácter social. Los nuevos proyectos debían estar pensados según un tamaño y un ritmo de construcción enemigo de cuidadas restauraciones y delicadas negociaciones. A partir de entonces, el Ayuntamiento debía negociar directamente con los grandes operadores capaces de promover las magnas operaciones urgentes de la Barcelona olímpica, y debía eludir las más lentas y conflictivas con los pequeños operadores y las reivindicaciones populares.

La tercera etapa estuvo marcada por el reflujo de los Juegos Olímpicos y la deu-da municipal. El ritmo decreció y el esfuerzo se dedicó a terminar determinadas obras, como los edificios culturales. Fue un tiempo de dudas, en que el modelo Barcelona continuó por su inercia, desde 1993 hasta finales de la década de 1990.

Un nuevo cambio de rumbo se apuntó en 1995, con la exposición Barcelona New Projects, de cariz tecnocrático, y se consolidó entre 1997 y 1998 cuando se aprobó el plan del grupo Hines, después del fracaso y las irregularidades del grupo Kepro, para Diagonal Mar, y cuando, tras el fracaso de la candidatura para ser Barcelona Capital Cultural Europea en 2001, se optó por el Fórum Universal de las Culturas-Barcelona 2004, justo al lado de Diagonal Mar. Así empezaba y se caracterizaba la cuarta y última etapa, mucho más dependiente de la iniciativa privada y los operadores internacionales.

En diez años se había pasado del momento de mayor poder municipal (identificable con el concurso para la Illa Diagonal en 1987) al momento de mayor debilidad, cuando en 1997 se cedió a las condiciones de Hines para construir un barrio norteamericano y un centro comercial suburbano en un punto privilegiado de la ciudad. Durante este proceso, los conceptos motores del urbanismo barcelonés se han ido extremando en argumentos contrapuestos, irreconciliables e incompatibles: intereses inmobiliarios, grandes operaciones infraestructurales, participación ciudadana y sostenibilidad.

[...]

Seguro que este imprescindible y riguroso libro sobre Barcelona, elaborado por el arquitecto Guim Costa, nos va a permitir comprobar cómo la ciudad ha experimentado un proceso de disolución de la estructura urbana que culmina en las torres de Diagonal Mar, eliminando la relación entre la tipología residencial y la morfología de la calle tradicional, independizando el objeto edificio y debilitando la fuerza de la trama de la ciudad. Intervenciones que seleccionan estratégicamente los tejidos a sanear y en ellos coloca objetos desconectados del entorno. Se comprueba, en definitiva, cómo el “modelo Barcelona” ha ido evolucionando de la convicción de conceptos a la paulatina fragmentación. Del modelo claro y explícito de ciudad definido por las áreas de nueva centralidad se ha pasado a un urbanismo críptico, para iniciados, impuesto por encima de necesidades y programas reales, sin un marco general que sirva de referencia para la ciudadanía; un urbanismo tecnocrático que, en el fragor de la competencia entre ciudades y de la pretendida urgencia de las grandes obras infraestructurales, corre el peligro de olvidar los valores de su propia cultura y las aspiraciones de sus propios ciudadanos.
Más información
Editorial David N. Buck
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Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 1 abr 2004
Fecha de tirada 1 abr 2004
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