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Cambiando el arte de habitar
Los textos recorren treinta años de la producción teórica y didáctica de Alison y Peter Smithson en un recorrido que examina la obra de Mies van der Rohe y Charles y Ray Eames, descubriendo sus aportaciones y cambios producidos en los modos de habitar modernos. Las influencias de estos arquitectos en la obra de los Smithson, aparentemente más evidentes en el caso de Mies y más sutiles, aunque profundas, en el caso de los Eames, se recogen en el último capítulo, donde los autores concluyen sobre estos cambios en la manera de habitar comentando sus propias obras.
Descripción técnica del libro:
Los textos recorren treinta años de la producción teórica y didáctica de Alison y Peter Smithson en un recorrido que examina la obra de Mies van der Rohe y Charles y Ray Eames, descubriendo sus aportaciones y cambios producidos en los modos de habitar modernos. Las influencias de estos arquitectos en la obra de los Smithson, aparentemente más evidentes en el caso de Mies y más sutiles, aunque profundas, en el caso de los Eames, se recogen en el último capítulo, donde los autores concluyen sobre estos cambios en la manera de habitar comentando sus propias obras.
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Técnicas y tecnología Las técnicas de producción en serie están cambiando cada vez más nuestro modo de vivir y de pensar sin el consentimiento de la vanguardia tradicional (los artistas e intelectuales y sus mecenas). Ahora la innovación, o cambio de estilo, penetra en la sociedad horizontalmente, desde la industria de la producción en serie y sus publicistas, con retroalimentación de las antiguas bellas artes. En esta situación, se hace necesario cambiar el enfoque global de las actividades más artísticas de la arquitectura y se hace necesario producir distintas alternativas. Por ejemplo, se debe ofrecer una alternativa deseable a la vivienda de las inmobiliarias privadas, una nueva imagen popular con todo el empuje que la vivienda pareada Tudor poseía durante los años treinta. Se debe inventar una vivienda compatible con la producción en serie y construir dentro de su organización un método para agrupar una vivienda con otra; se debe ofrecer un nuevo modelo urbano: uno que acepte el coche con la misma gracia con la que las casas de Bath aceptaron el carruaje. La relación entre los medios y la arquitectura es la misma que la que existe entre el lenguaje común y la poesía. Del mismo modo, una vez que estos se han utilizado individualmente, lo "anónimo" se convierte en específico, se le da un significado especial. Es posible que la arquitectura del futuro se pueda expandir y se pueda desarrollar una disciplina urbana de algunos puntos fijos y algo de cambio. En semejante arquitectura, la escasez de vida puede permitir soluciones en las que el primer proceso es el último. No habría ningún problema de mantenimiento. En la actualidad, se asume que la mayoría de edificios son permanentes y, en consecuencia, ya que sus materiales requieren un mantenimiento si se quiere que perduren, los problemas de mantenimiento deben ser un factor a tener en cuenta en su evolución. Muchos edificios que adoptan técnicas industriales o seudoindustriales (tales como los muros cortina) crean superficies tan complejas y de tantos materiales que se estructura resulta casi imposible de mantener. Tener que pintar las superficies, aplicarles aceites a otras o limpiarlas con estropajos de aluminio, si resulta difícil, está condenado a abandonarse; y, finalmente, la estética de complicación del edificio está condenada a invalidarse. Es posible que esto represente el precio que hubo que pagar por transferir técnicas desde, digamos, la industria automovilística, que está relacionada con una vida de trabajo de dos a diez años sin mantenimiento, a edificios que normalmente se conciben para que su vida abarque la de numerosas generaciones humanas. -Peter Smithson, 1958
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