Usamos cookies en este sitio web para mejorar tu experiencia de compra. Para cumplir con la normativa de privacidad, necesitamos tu consentimiento para almacenar cookies. Más información.
Casas de campo
El concepto de arquitectura residencial en zonas rurales se ha transformado en la última década. Durante más de un siglo, la atención se centró en el desafío que suponía proyectar y construir casas en pequeñas y grandes ciudades, y el interés por la arquitectura rural se concentró en la conservación, reconversión y reforma de los edificios existentes.
Pero actualmente mucha gente se ha cansado del estrés de la vida urbana y se ha trasladado al campo llevando consigo un interés por el diseño. Casas de campo explora la tarea realizada de los arquitectos contemporáneos que no se limitan a remodelar y recrear los métodos y usos del pasado, sino que reinventan la casa de campo, creando una nueva arquitectura rural para el siglo XXI.
Casas de campo es un homenaje a esos edificios y a su lugar a través de cuatro capítulos principales, Orgánico, Vernáculo, Neomoderno y Experimental, con una introducción que traza un mapa de la historia y evolución del género. Treinta proyectos muestran los distintos enfoques por parte de los arquitectos, con interpretaciones modernas o tradicionales, poniendo de manifiesto su contribución a la nueva casa de campo con diversidad, energía y originalidad que, además, encarna una forma de vida completamente nueva y más flexible.
Descripción técnica del libro:
El concepto de arquitectura residencial en zonas rurales se ha transformado en la última década. Durante más de un siglo, la atención se centró en el desafío que suponía proyectar y construir casas en pequeñas y grandes ciudades, y el interés por la arquitectura rural se concentró en la conservación, reconversión y reforma de los edificios existentes.
Pero actualmente mucha gente se ha cansado del estrés de la vida urbana y se ha trasladado al campo llevando consigo un interés por el diseño. Casas de campo explora la tarea realizada de los arquitectos contemporáneos que no se limitan a remodelar y recrear los métodos y usos del pasado, sino que reinventan la casa de campo, creando una nueva arquitectura rural para el siglo XXI.
Casas de campo es un homenaje a esos edificios y a su lugar a través de cuatro capítulos principales, Orgánico, Vernáculo, Neomoderno y Experimental, con una introducción que traza un mapa de la historia y evolución del género. Treinta proyectos muestran los distintos enfoques por parte de los arquitectos, con interpretaciones modernas o tradicionales, poniendo de manifiesto su contribución a la nueva casa de campo con diversidad, energía y originalidad que, además, encarna una forma de vida completamente nueva y más flexible.
|
índice de contenidos: Introducción Capítulo 1. Orgánico Capítulo 2. Vernáculo Capítulo 3. Neomodernidad Capítulo 4. Experimental Índice de nombres Detalles de los proyectos Bibliografía/Créditos fotográficos |
|
Extracto de la introducción: 'Introducción La casa de campo posee una fuerte carga simbólica, llena de connotaciones históricas. Tanto en el caso de la casa de campo señorial clásica, como en el del más modesto refugio de inspiración moderna, los indicadores culturales y de clase adornan, y a veces empañan, la idea popular del refugio bucólico. Las asociaciones más progresistas colocan a la casa de campo en primer plano, confirmando así su lugar dentro del orden arquitectónico y cultural; mientras que las visiones negativas la relegan de manera decidida a las páginas de la historia, intentando mantenerla como una reliquia del pasado. Pero, de hecho, no hay forma de parar la continua evolución de la casa de campo, que está empezando a entrar en una nueva era, una era de renovado interés por la campiña en sí y por el modo como elegimos vivir un determinado tipo de vida rural. La nueva casa de campo constituye una respuesta vehemente a una renovada pasión por la vida en el campo y a la búsqueda de viviendas que reflejen realmente los deseos, las aspiraciones y los estilos de vida de un grupo, cada vez mayor, de seguidores contemporáneos de la doctrina de lo bucólico y de lo provinciano, pero preocupados también por el diseño. El contexto La casa de campo ha incorporado siempre un conjunto complejo de mensajes relacionados con las ideas de estatus, clase, riqueza y búsqueda tanto de la felicidad como de un constructo que refleje las aspiraciones y deseos del propietario y, a veces, del propio arquitecto. Sin duda, la gran propiedad rural constituyó un símbolo de privilegio y posición social, y también un monumento viviente a personajes destacados o a una familia. Era una casa que no sólo debía proyectarse como un hogar, sino también como un majestuoso monumento conmemorativo. Es el caso del palacio Blenheim en Oxfordshire, que quedó inacabado cuando el duque de Malborough (para quien se construyó) murió en 1722, sin poder contemplar el resultado del extravagante proyecto de sir John Vanbrugh. En última instancia, la casa de campo señorial fue relegada —si no por completo, en gran medida— a la posteridad y la historia, convirtiéndose en un emblema del pasado, de un mundo y una sociedad perdidos. En literatura, la casa de campo señorial es, por tanto, un recurso fácil, un símbolo cargado de resonancia y poder. Como en el caso de Pemberley, en la novela Orgullo y prejuicio, de Jane Austen; de Thornfield en la obra de Charlotte Brontë, Jane Eyre; de la mansión de Gastby en la novela de Fitzgerald; o de Darlington Hall en la obra de Kazuo Ishiguro, Los restos del día. En el cuento de los hermanos Grimm La casa en el bosque, el anciano que vive con sus animales en una humilde cabaña resulta ser un joven príncipe que sufre la maldición de una bruja. El encantamiento de la bruja ha hecho que ese hermoso joven envejezca en un instante y que su palacio se haya convertido en una cabaña. Cuando, al final, la hija del leñador rompe el hechizo, la cabaña 'comenzó a agrietarse y a retumbar por los cuatro costados, las puertas se abrieron golpeando las paredes, las vigas crujieron como si se estuvieran arrancando de cuajo, y se encontró yaciendo en una gran cámara en la que todo lo que la rodeaba poseía un lujo principesco'. Podemos imaginar lo que debe suponer perder no sólo la juventud, ¡sino también un palacio! Y estamos de acuerdo en cuán maravilloso debe ser que nos devuelvan ambas cosas y poder vivir una vida cómoda y agradable. Pero, en muchos sentidos, la casa señorial, con todas sus connotaciones de elitismo y exclusión social, ha sido una carga que ha limitado la evolución de la nueva casa de campo, que, posiblemente, debe su existencia en mayor medida a esa cabaña de madera del bosque que al castillo del príncipe. Es cierto que la nueva casa de campo tiende más hacia otra serie de símbolos, relacionados con el sabor a tierra de las granjas, los graneros y los cobertizos en el bosque. Pero también son asociaciones que, en muchos aspectos, resultan románticas, idealizadas e, incluso, utópicas. (...) El nuevo movimiento Evidentemente, existen muchas tendencias diferentes e interconectadas que convergen para crear un movimiento nuevo en lo que sería la casa de campo —movimiento que, de por sí, refleja una nueva sensación de optimismo y confianza absoluta en la vida rural—, pero, en el centro de todas ellas, se halla esa sensación de conexión con el paisaje. Mientras que la arrogante casa de campo señorial intentaba dominar y subvertir el paisaje, convirtiéndolo en un marco desde el que contemplar la casa, la nueva casa de campo ha adoptado un enfoque opuesto, buscando un diálogo con el paisaje donde el emplazamiento se convierta en la fuerza que inspira y organiza el proyecto, abordando el paisajismo de forma minimalista y naturalista. Así, la nueva casa de campo se convierte en un marco desde el que contemplar el paisaje, una lente enfocada hacia el mundo natural y hacia el cambio de las estaciones. (...) Historia Todo esto contrasta ostensiblemente con la casa de campo señorial, de cuya sombra ha intentado emerger el nuevo movimiento, para liberarse de la imaginería y el desprestigio que implicaba su elitismo, y pasar a considerar a su antepasada como algo ya anticuado; una casa solariega tan grisácea y arcaica como la de Miss Havisham en Grandes esperanzas de Charles Dickens: con la mesa puesta para un banquete de boda frustrado y los jardines convertidos en un erial. Es cierto que la casa de campo señorial pertenece a otra época y a otro lugar. Las casas de campo 'clásicas' de los siglos XVII, XVIII y XIX eran esencialmente estructuras comunales, instituciones con su propia jerarquía, sus reglas y normas. No es de extrañar que muchas de aquellas casas que aún hoy se conservan —y cuyo uso no es sólo exponer su contenido al público— se hayan convertido en escuelas, hospitales, hoteles y residencias de ancianos, o bien se hayan dividido en apartamentos. Su mantenimiento y gestión requerían mucho personal, y la riqueza necesaria para poder mantenerlas era el privilegio de un sector muy reducido de la población. Podían ser hermosas, originales, extraordinarias, pero también eran muy costosas y, a menudo, resultaban frías e impersonales. (...) El movimiento arts and crafts sentía una inclinación natural hacia la campiña y la naturaleza como antídoto al crecimiento urbano descontrolado de las ciudades occidentales. El cambio estético que suponía el movimiento arts and crafts se convirtió en un puente fundamental hacia la revolución del movimiento moderno. Por ejemplo, Frank Lloyd Wright —una de las influencias fundamentales en el nacimiento de la casa de campo moderna— surgió a la sombra del movimiento arts and crafts, pues creció y pasó parte de su infancia trabajando en la granja de su tío en Wisconsin y apreciando la obra de Henry David Thoreau y Walt Withman. Sentía un amor romántico por la naturaleza y el campo, y su obra, como es sabido, buscaba su inspiración no sólo en los avances de la ingeniería y los materiales, sino también en el paisaje. En sus 'casas de la pradera' utilizó el concepto de piano nobile, para potenciar al máximo las vistas, al mismo tiempo que intentó deconstruir la típica forma de caja de las viviendas e introducir la planta abierta. Por su parte, la Casa de la Cascada (1936) parece formar parte de la propia tierra. La Casa de la Cascada se ha convertido en una de las grandes casas-icono del siglo pasado. Aunque muchos puedan pensar que el movimiento moderno es un proyecto fundamentalmente urbano —al evocar las imágenes de la Unité d’Habitation de Le Corbusier en Marsella y las de los bloques de viviendas brutalistas que la imitaban, deshumanizando así ciudades en todo el mundo—, las imágenes más potentes y definidoras del movimiento moderno se hallan en un número reducido de hermosas y revolucionarias casas de campo. Debido a su aislamiento y a que se construyeron en una época en la que la casa de campo señorial estaba en peligro de desaparición, tales lugares de retiro po-seen aún más fuerza.(...) El presente Los urbanistas y algunos arquitectos que siguen rechazando el concepto de casa de campo como algo elitista y superficial, que insisten en que la auténtica preocupación debería ser resolver el problema de la vivienda, proporcionando viviendas sociales y ocupándose del aumento de las presiones de todo tipo que sufren nuestras ciudades, son culpables de una actitud condescendiente hacia la población rural. Es cierto que el campo puede seguir siendo algo bucólico, pero ya no es pueblerino gracias a una comunidad cada vez más preocupada por el diseño, exigente y multicultural, muchos de cuyos miembros tienen un estilo de vida abierto, viajan, trabajan en la ciudad y están expuestos a un amplio abanico de influencias e ideas. Son ellos los que lideran la creciente demanda de alternativas a los pastiches clásicos que ofrecen los promotores y también a las casas tipo 'hágalo-usted-mismo', que están ahogando muchas zonas rurales. De hecho, el movimiento de la nueva casa de campo debe enfrentarse al pobre panorama de la arquitectura rural contemporánea y a la ausencia de una verdadera posibilidad de elección. (...)' |
| Editorial | David N. Buck |
|---|---|
| cubierta_descargable | /uploader/3a8274546b8a1eb726ca9179fc759aa4.jpg |
| Encuadernacion | Tapa dura con sobrecubierta |
| Fecha de edición | 1 may 2005 |
| Fecha de tirada | 1 may 2005 |