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Diccionario de símbolos
El símbolo a diferencia del signo, no puede ser entendido fuera de su contexto religioso, cultural o metafísico. Por esta razón, si bien es imposible reducir su significado a una definición verbal, sí es posible y necesaria una exploración de sus orígenes y una descripción de su evolución. A diferencia del signo, el símbolo tiene una dimensión espiritual que lo une a un contexto cultural y religioso. Sin embargo, la historia del simbolismo nos demuestra que se trata de un fenómeno sincrético, porque un símbolo no necesariamente nace de una única fuente, sino que puede adaptarse a épocas, religiones, cultos y civilizaciones distintas. En este sentido, el estudio de este viaje de los símbolos a través de las culturas es una llave que permite abrir al conocimiento el sistema ontológico y trascendental de civilizaciones muy alejadas. Este diccionario, al mismo tiempo exhaustivo y compacto, recoge 1.500 voces sobre la historia y la evolución de los símbolos desde la prehistoria hasta nuestros días. Fruto de un concienzudo trabajo de documentación, la autora explica el significado simbólico de las distintas voces en culturas y religiones muy diferentes como el cristianismo, el budismo, el islam, las culturas precolombinas, los cultos vudú o la tradición tántrica. Las descripciones se acompañan de grabados, tablas, bajorrelieves y figuras realizadas con distintos materiales, que reproducen imágenes de los símbolos en estas diferentes tradiciones.
Descripción técnica del libro:
El símbolo a diferencia del signo, no puede ser entendido fuera de su contexto religioso, cultural o metafísico. Por esta razón, si bien es imposible reducir su significado a una definición verbal, sí es posible y necesaria una exploración de sus orígenes y una descripción de su evolución. A diferencia del signo, el símbolo tiene una dimensión espiritual que lo une a un contexto cultural y religioso. Sin embargo, la historia del simbolismo nos demuestra que se trata de un fenómeno sincrético, porque un símbolo no necesariamente nace de una única fuente, sino que puede adaptarse a épocas, religiones, cultos y civilizaciones distintas. En este sentido, el estudio de este viaje de los símbolos a través de las culturas es una llave que permite abrir al conocimiento el sistema ontológico y trascendental de civilizaciones muy alejadas. Este diccionario, al mismo tiempo exhaustivo y compacto, recoge 1.500 voces sobre la historia y la evolución de los símbolos desde la prehistoria hasta nuestros días. Fruto de un concienzudo trabajo de documentación, la autora explica el significado simbólico de las distintas voces en culturas y religiones muy diferentes como el cristianismo, el budismo, el islam, las culturas precolombinas, los cultos vudú o la tradición tántrica. Las descripciones se acompañan de grabados, tablas, bajorrelieves y figuras realizadas con distintos materiales, que reproducen imágenes de los símbolos en estas diferentes tradiciones.
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Introducción El estudio del simbolismo no es una simple cuestión de erudición; tiene que ver con el conocimiento que tienen los hombres de sí mismos. El simbolismo es un instrumento de conocimiento y el método de expresión más antiguo y fundamental, revelador de aspectos de la realidad que escapan a otros modos de expresión. Aunque la dimensión total de un símbolo no pueda ser captada por la palabra escrita ni confinada dentro de los límites de un diccionario, existe, sin embargo, un amplio corpus simbólico que se ha convertido en tradición a lo largo del tiempo, y constituye, a su vez, un lenguaje internacional que trasciende los límites normales de la comunicación. Más aún, podemos decir que, si bien es imposible limitar el símbolo a un simple significado y definición, sí podemos proporcionar o indicar un punto de partida para un viaje de exploración en dos direcciones, una búsqueda de la mente y el espíritu, de profundidades interiores y alturas externas, de lo inmanente y lo trascendente, de los planos horizontal y vertical. El uso simbólico, mediato en sí mismo, puede conducir a lo inmediato y a la aprehensión directa. El simbolismo no sólo es internacional, sino que va extendiéndose con el paso de los siglos. Tiene "la virtud de contener en unas cuantas líneas convencionales el pensamiento de las distintas épocas y los sueiíos del género humano. Enciende la imaginación y nos lleva al reino del pensamiento no verbal" (Lin Yu-tang). Este pensamiento no es el del yo individual; el símbolo no puede crearse artificialmente o inventarse por mor de una interpretación o capricho exclusivamente personales: trasciende lo individual para alcanzar lo universal y es innato en la vida del espíritu. Es la expresión externa o inferior de la verdad superior que es simbolizada, y es a la vez una forma de comunicar realidades que de otro modo se verían oscurecidas por las limitaciones del lenguaje o serían demasiado complejas para ser expresadas con propiedad. Así, el símbolo no es una simple forma, como en el caso del signo, ni puede ser entendido fuera de su contexto religioso, cultural o metafísico, es decir, el terreno donde tuvo su origen. El símbolo es la llave que permite acceder a un ámbito que lo supera y supera también al hombre que lo emplea. Según Coleridge, "Un símbolo (...) siempre participa de la Realidad a la que da sentido; y al tiempo que enuncia el todo, sigue siendo una parte viva de esa Unidad a la cual representa". El símbolo no se limita a equiparar; ha de revelar una parte esencial del tema que se intenta comprender. Contiene el vasto ámbito de las posibilidades en continua expansión y permite la percepción de las relaciones fundamentales entre formas y aspectos aparentemente diversos. Extracto de la introducción de J.C.Cooper |
| Editorial | David N. Buck |
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| Encuadernacion | Rústica |
| Fecha de edición | 21 jun 2007 |
| Fecha de tirada | 21 jun 2007 |