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Nueva arquitectura del paisaje
Descripción técnica del libro:
Contenidos: Introducción CAPÍTULO 1 El patrón como creador del lugar Mas de les Voltes Ampurdán, Girona, España, 1995 Fernando Caruncho Plaza del Mercado y Escalones de Agua Hattersheim, Hesse, Alemania, 1988-1993 Atelier Dreiseitl Complejo Sony Potsdamer Platz, Berlín, Alemania, 1992-2000 Peter Walker, William Johnson & Partners Apartamentos Kitagata Kitagata, distrito de Gifu, Japón, 2000 Martha Schwartz Plaza Agnes Katz Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos, 1998 Dan Kiley Campus Verde University of Cincinnati, Ohio, Estados Unidos, 1989-2000 George Hargreaves Associates Oficinas del gobierno del distrito de Ibaraki Mito, Japón, 1994-2000 Shodo Suzuki Oficinas centrales de la NTT Shinjuku-ku, Tokio, Japón, 1995 Balmori Associates Ørestad Isla de Amager, Copenhague, Dinamarca, 1995- Jeppe Aagaard Andersen CAPÍTULO 2 Minimalismo Parque del Tranvía Tiana-Montgat, Barcelona, España, 1999-2001 Batlle i Roig Borneo Sporenburg Amsterdam, Holanda, 1993-1997 West 8 Rådhusplads Copenhague, Dinamarca, 1979-1995 KHR/AS Arkitekter Museo de Historia de Nasu Nasu, distrito de Tochigi, Japón, 1999-2000 Kengo Kuma & Associates Parque de la Théols Issoudun, Francia, 1992-1995 Desvigne & Dalnoky Whiteinch Cross Glasgow, Reino Unido, 1999 Gross Max Estación de Enschede Enschede, Holanda, 1994-2001 OKRA Fábrica de cerillas Liverpool, Reino Unido, 1998-2002 Brodie McAllister and Shedkm CAPÍTULO 3 Posindustrial Altos hornos de Völklingen Völklingen, Saarland, Alemania, 1995- Latz + Partner Ferrópolis Cerca de Dessau, Sajonia-Anhalt, Alemania, 1995- Büro Kiefer Anfiteatro de Hedeland Hedeland, Hedehusene, cerca de Roskilde, Dinamarca, 1997 Eric Juhl Canteras de Dionisos Monte Pentélico, Ática, Grecia, 1994-97 Nella Golanda y Aspassia Kouzoupi Mina de fosfatos del Negev Zin, desierto del Negev, Israel, 1990- Shlomo Aronson Parque Natural de Südgelände Berlín, Alemania, 1996-2000 Ökocon und planland CAPÍTULO 4 Lugares de alegoría y significado Parque El Cedazo Aguascalientes, México, 1995 Grupo de Diseño Urbano Museo Judío Kreuzberg, Berlín, Alemania, 1990-1999 Cornelia Müller y Jan Wehberg (MKW) Malecón de Donegall Belfast, Irlanda del Norte, Reino Unido, 1995-2001 Camlin Lonsdale Invalidenpark Berlín, Alemania, 1992-1997 Christophe Girot MeSci Aomi, Koto-ku, Tokio, Japón, 2001 George Hargreaves Associates Isla Hombroich Neuss, Alemania, 1985- Bernhard Korte Proyecto de asentamiento de la Comunidad Aborigen Mulark de Northam Northam, Australia Occidental, 2000 Grant Revell y Rod Garlett Western Australia University y Comunidad Aborigen Mulark de Northam El Jardín de los Sueños Australianos Canberra, Australia, 1997-2001 Room 4.1.3 CAPÍTULO 5 Diversidad ecológica Rehabilitación de Potsdamer Platz Berlín, Alemania, 1998 Atelier Dreiseitl Proyecto Edén Bodelva, Cornualles, Reino Unido, 1994-2001 Land Use Consultants Gran Invernadero del Jardín Botánico Nacional de Gales Llanarthne, Carmarthen, Reino Unido, Llanarthne, Carmarthen, Reino Unido, 1997-2000 Gustafson Porter Centro de la Tierra Conisbrough, Yorkshire, Reino Unido, 1996- Grant Associates Campus Jubilar de la Nottingham University Nottingham, Reino Unido, 1999 Battle McCarthy Jardín Botánico de Barcelona Barcelona, España, 1989- Bet Figueras Centro de Vida Solar Hopland, California, Estados Unidos, 1996 Land and Place Laboratorio de control de la contaminación del agua Portland, Oregón, Estados Unidos, 1997 Murase Associates, Inc Títulos de crédito Índice Autores de las fotografías, agradecimientos del autor |
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Introducción
A comienzos del siglo XXI, la profesión de arquitecto del paisaje está en realidad todavía por definir. Estas páginas presentan una visión general de la arquitectura del paisaje en los últimos 30 años del siglo XX y los comienzos del XXI. Esta revisión, por naturaleza selectiva, abarca proyectos interesantes y significativos, sin intentar en modo alguno ser extensiva. El libro está organizado alrededor de una serie de grandes temas estilísticos, que son, a veces, meras descripciones de formas visuales (El modelo como creador del lugar), en otros casos rondan la crítica de arte (Minimalismo) o tienen que ver con ideas (Lugares de alegoría y significado), mientras que en otros los temas están relacionados con una forma especial de reutilización del terreno (Posindustrial) o con la interpretación de una ciencia (Diversidad ecológica). Es evidente que algunos de los proyectos pueden incluirse en más de un grupo, pero se han reunido de acuerdo con sus cualidades más significativas desde el punto de vista del arquitecto del paisaje. La categorización de estos proyectos tiene tanto que ver con un azar afortunado como con una clasificación definitiva. Este tipo de disposición permite la comparación, pero sobre todo estas categorías sugieren el rumbo hacia el que se orienta la arquitectura del paisaje, y con ella los paisajistas en general. La mayoría de estos proyectos, aunque no todos, son obra de paisajistas profesionales. Las competencias profesionales de estrechas miras resultan aquí irrelevantes. Nella Golanda, autora de la actuación de la cantera de Dionisos (páginas 92-97), se describe a sí misma como una escultora paisajista. Battle McCarthy, los encargados de llevar a cabo el diseño de la obra al aire libre (es decir, el paisaje) del Campus Jubilar de la Nottingham University (páginas 166-171), son ingenieros, aunque tienen paisajistas a su cargo. Kengo Kuma es arquitecto, arquitectura es el Museo de Historia de Nasu (páginas 60-63), pero es el aprecio del paisaje lo que da interés a esta colección. La mayoría de los trabajos recogidos en esta obra son fruto de la colaboración. La mayor parte de los grandes proyectos de diseño urbano y de paisaje implican equipos multidisciplinares, de manera que particularizar en un diseñador carecería de sentido. El trabajo de Dan Kiley en la plaza Agnes Katz de Pittsburgh (páginas 30-31) tiene su razón de ser en la creación de un escenario para una escultura de Louise Bourgeois. Lo que importa en un proyectista concreto es su capacidad y habilidad para conseguir la coherencia. Un proyecto puede ser desarrollado por muchas personas diferentes, pero a no ser que haya un enfoque intelectual claro es improbable que resulte interesante. Resulta llamativa la proporción de proyectos que son obra de gente relacionada con el mundo académico, y que al mismo tiempo ejercen la práctica profesional. Peter Walker fue decano de Arquitectura del Paisaje en Berkeley hasta 1999; Christophe Girot es profesor en la ETH de Zúrich; Martha Schwartz es profesora adjunta en Harvard; Peter Latz es profesor en la Technische Universität de Múnich-Weihenstephan; George Hargreaves es jefe del Departamento de Arquitectura del Paisaje de Harvard; Eelco Hooftman y Bridget Baines, del equipo Gross Max, del Art College de Edimburgo; y hay proyectos en este libro obra de dos profesores de la Western Australia University, en Perth, Grant Revell y Richard Weller, de Room 4.1.3. Esta lista confirma la regla de que únicamente puede haber progreso a través de la dialéctica, pareciendo así que podrían encontrarse argumentos en contra de la opinión de John Dixon-Hunt: "El tema de la arquitectura del paisaje no cuenta con una tradición intelectual reconocible por sí misma, ni historia, ni teoría y ni siquiera práctica". Esperemos que esta colección de proyectos alimente este tipo de debates. Pero debe señalarse, además, que este libro se ha mantenido aparte de los modelos de proyecto colectivo típicos de los países anglosajones. Los paisajistas británicos trabajan en estudios, mientras que los franceses lo hacen en ateliers. La arquitectura del paisaje es un área económicamente marginal, con presupuestos relativamente modestos. A pesar de ello, existe una tendencia alarmante, en algunos países al menos, en los que la profesión se considera, en primer lugar, un coto, desde una perspectiva de miras estrechas, en un sentido exclusivo y limitado, en lugar de una actividad liberadora y global, en parte una forma de arte, en parte ciencia, en parte totalmente práctica y en parte política. La mayoría de los proyectos incluidos aquí se realizaron después de 1995, sin que esto sea la regla. El paisajismo es un proceso a largo plazo comparable con la silvicultura. Es bastante corriente que pasen los años antes de haber construido o plantado algo. No es raro que en un lugar se llegue a trabajar durante una década y después este lugar (una vez obtenidos los permisos para su planificación) pase a otro propietario que varía el equipo de diseño. El autor ha trabajado en diseños para proyectos durante períodos de hasta 10 años, sin que haya llegado a plantarse un árbol o excavarse un alcorque. En ocasiones, los proyectos son de tal envergadura que suponen un encargo de toda una vida en un lugar. La obra del Dr. Bernhard Korte incluye un encargo a largo plazo para la Isla Hombroich desarrollado a partir de 1985 (páginas 130-137). El paisaje resultante forma parte de un Gesamtkunstwerk -una obra de arte total-, que representa una actitud ante la vida promovida por el patrocinador. Únicamente con el mecenazgo de una sola persona, en una escala propia casi del siglo XVIII, puede llevarse a cabo una empresa de este calibre. En este caso, el proceso (no el producto) del proyecto paisajista se acerca a la jardinería, un proceso que puede desarrollarse, cambiarse y madurar. El mecenazgo público y urbano puede ser además a largo plazo, pero debido al cúmulo de cambiantes intereses políticos para representar políticamente este patronazgo público, podemos encontrarnos ante un arma de dos filos. El dilatado y complejo desarrollo del Rådhusplads de Copenhague, desde el concurso celebrado en 1979 hasta la finalización en 1995, es precisamente este caso (páginas 56-59). El Rådhusplads es un ejemplo de un proyecto sometido a las presiones políticas. Otro diseño danés, Ørestad (páginas 44-45), fue controvertido desde el principio, cuando, en la etapa del concurso de arquitectura, fue boicoteado por el colectivo danés de arquitectos. Ørestad trata en gran medida el tema de la promoción privada de terreno, sin los controles tradicionales de planificación, pero de un modo que no gozaría del favor de gran parte del sector privado (si actuaran como promotores). Jeppe Aagaard Andersen, autor de Ørestad, viene luchando precisamente con el problema de conseguir un proyecto coherente en un ambiente de este tipo. El paisajismo puede convertirse en una pesada carga. Aunque éste no es un libro sobre proyectos de jardines, incluye el trabajo de un reconocido jardinero. El trabajo de Fernando Caruncho en el Mas de les Voltes (páginas 14-17) es un proyecto de senderos sinuosos, campos de trigo y dos especies de árboles. Es un ejemplo tardío del siglo XX del viejo concepto del ferme ornée. En efecto, recuerda las láminas de los planos de jardín de la obra de Stephen Switzer, Iconographia Rustica, de 1718. El Mas de les Voltes es más una granja-ensayo que un jardín, y como tal puede interesar e inspirar a todos los proyectistas. Pero por lo general, hay muy pocos ejemplos en estas páginas que puedan considerarse como jardín, ni siquiera cercanos al ámbito jardín. Así, hay una ausencia de composiciones con plantas herbáceas en los ejemplos elegidos. En algunos casos, por ejemplo en el de Shodo Suzuki, esto se debe a una falta de fe en el mantenimiento del jardín más que a una actitud contraria a las plantaciones. Como ha escrito Suzuki, "el jardín representa la encarnación y el símbolo del paisaje en la imagen mental del hombre". Por tanto, esta falta de lo hortícola y lo herbáceo no tiene por que ser necesariamente representativa de la tendencia general ni de la arquitectura del paisaje, y ni siquiera de los propios intereses del autor. Dan Kiley, del que se incluye la plaza de bolsillo Agnes Katz (páginas 30-31), es un ejemplo típico de un arquitecto del paisaje que procede del mundo de la jardinería. No debe creerse que en estas páginas se rechaza la jardinería paisajista, ni por supuesto tampoco la horticultura, representada por la horticultura inteligente del movimiento holandés heempark o su análogo, el jardín del difunto productor de cine Derek Jarman . Citando de nuevo a John Dixon-Hunt, "el jardín representa el arte de crear el lugar, o sea, la arquitectura del paisaje, del mismo modo que la poesía puede representar el arte de escribir". Sin embargo, merece la pena ilustrar aquellas áreas del proyecto del paisaje no suficientemente bien conocidas. Las profesiones de arquitecto paisajista y paisajista no gozan precisamente de una gran estima, aspecto que este libro trata de ayudar a incrementar. El proyecto del paisaje abarca además una tarea de mucha mayor envergadura, los nuevos distritos urbanos o ciudades, como han hecho, por ejemplo, Adriaan Geuze, de West 8, en el Borneo Sporenburg de Amsterdam (páginas 52-55) y Jeppe Aagaard Andersen en Ørestad. Ambos utilizan la sensibilidad paisajística para modelar la actuación urbana, para disponer las reglas del juego y los elementos de la estructura de planificación de un modo que hará posible más tarde que los arquitectos puedan operar dentro de un entramado más amplio. En esta obra se trata ampliamente el tema del proyecto urbano, sin que importe si fue un arquitecto el que dio el primer paso, por ejemplo Helmut Jahn en Potsdamer Platz (páginas 22-25) o Daniel Libeskind en el Museo Judío (páginas 114-117), ambos en Berlín. Ambos han trabajado con arquitectos paisajistas de una manera que les proporciona una escena con la que trabajar. La diferencia entre gran parte del diseño del paisaje y la arquitectura es que el primero se preocupa mucho más por el proceso, el crecimiento, el cambio y el tiempo como opuestos a la forma finita, la línea y los espacios sin cambios, que son la verdadera preocupación de la arquitectura. De ahí que la inclusión de proyectos de paisaje esculturales y arquitectónicos, como el trabajo de Martha Schwartz en la actuación del barrio público de Kitigata (páginas 26-29), el parque del Tranvía de Batlle i Roig cerca de Barcelona (páginas 48-51) o el Jardín de los Sueños Australianos de Room 4.1.3 en Canberra demuestren que algunos proyectos están más cerca de la escenografía o de la producción de conciertos que del trabajo normal de los arquitectos del paisaje. Estos ejemplos tratan el tema de la creación del lugar y de un escenario con un mensaje legible, ya sea mostrar la identidad de una nación, como ocurre en el ejemplo de Canberra, encontrar un lugar para jugar, como en Kitigata, o unir comunidades, como el parque del Tranvía. En efecto, en Kitigata, Martha Schwartz ha necesitado imponer una identidad fuerte y coherente, precisamente debido a que los edificios de apartamentos fueron construidos por arquitectos que habían sido instruidos para no visitar el lugar ni trabajar juntos (gracias a las recomendaciones poco ortodoxas del autor del plan general, Arata Isozaki). El reconocimiento del lugar es la esencia de la arquitectura del paisaje, como ya ocurre en el genius loci. Hay un ejemplo que constituye la excepción a la regla de que este libro se refiere a proyectos de paisaje construidos y plantados. El proyecto de la Comunidad de Northam, en Australia Occidental (páginas 138-141), trata el tema del descubrimiento de la identidad de una comunidad aborigen desposeída, y más bien del proceso social que del proyecto. El trabajo de proyecto que se ilustra aquí no es, por tanto, tan importante como el proceso de tratar de ayudar a una comunidad a redescubrir su lugar en Australia Occidental. Fue además un proceso durante el cual los estudiantes de descendencia europea (whitefellas) de la Western Australia University podrían empezar a arreglar el desaguisado que sus ancestros hicieron con los primeros habitantes de Australia. El proceso ecológico ha supuesto un paso importante en la arquitectura del paisaje, algo que la profesión ha estado explorando desde comienzos de los años setenta del siglo pasado. La mayoría de los ejemplos ecológicos ilustrados en esta obra son de carácter didáctico. Por ejemplo, en el Laboratorio de Control de la Contaminación del Agua de Portland (páginas 182-185), Murate Associates han reinterpretado aquel fenómeno del siglo XIX, el jardín de juegos acuáticos, como un ejemplo ecológico de manejo sostenible público de las aguas pluviales para el Departamento de Servicios Ambientales de Portland. Herbert Dreiseitl, del Atelier Dreiseitl, ha investigado el manejo del agua a lo largo de toda su carrera como arquitecto paisajista, trabajo que ha sido ejemplar por el modo en que ha llevado a cabo procesos que cambian completamente los últimos 100 años de ingeniería del agua e incrementan los tipos de hábitat natural en zonas urbanas. Los dos proyectos de Dreiseitl representados en este libro incluyen uno para Hattersheim, una pequeña ciudad en Alemania occidental (páginas 18-21), y otro para la capital alemana, Berlín (páginas 150-153). En ambos casos, se utiliza el agua superficial recirculada de un modo seguro, de manera que mejora el entorno y proporciona placer. El Atelier Dreiseitl practica aquello sobre lo que otros tanto han teorizado. Introducir extensiones de agua de este calibre en forma de lagos en el centro de Berlín es un tributo a la competencia técnica de la firma. Con demasiada frecuencia, los arquitectos del paisaje confían en el agua muerta y clorada, ya que, también con demasiada frecuencia, los políticos tienen miedo de los elementos de la vida. En el Centro de Vida Solar, en el norte de California (páginas 176-181), el papel educativo es sobresaliente. Se trata de un lugar para aprender acerca de aspectos del manejo del agua y del sol siguiendo un desarrollo sostenible, especialmente valioso en un país que consume tal cantidad de recursos no renovables. Stephanie Kotin y Christopher Tebbut, de Land and Place, han cultivado lo que antaño fue un vertedero. De modo sumamente interesante, Land and Place es además una empresa constructora de proyectos, faceta que llevan a cabo al mismo tiempo que las plantaciones y que muestra una práctica constructiva de gran calidad, además de ser un modelo de mecenazgo corporativo gracias a John Shaeffer, de Real Goods. Los siguientes dos proyectos, de carácter ecológico, fueron concebidos a una escala mucho mayor. Tanto el Centro de la Tierra (páginas 162-165) como el proyecto Edén (páginas 154-157) son proyectos británicos financiados en gran parte por la Lotería Nacional, y en ambos se han gastado decenas de millones de libras, con las que se realizó un gran trabajo en la primera etapa. Los dos proyectos tienen historias bien diferentes. El proyecto Edén ha supuesto un éxito de público notable y constituye uno de los principales atractivos turísticos de Cornualles. Este proyecto presenta diferentes tipos de hábitat de plantas, tropical húmedo, mediterráneo, bosque de robles atlántico, todo ello en ambientes abiertos y artificiales. La ecología empleada en este caso es la de los tipos de hábitat, a pesar de que éstos son totalmente artificiales. Gran parte del éxito de público de este proyecto se debe a su promotor, Tim Smit, que ha utilizado su amplia experiencia como productor de discos. El Jardín Botánico de Barcelona (páginas 172-175), de Bet Figueras, es un ejemplo que puede compararse con el anterior, aunque en este caso el proceso de formación es progresivo, desarrollándose a lo largo de una serie de etapas. Es, además, un muy buen ejemplo de un proyecto vigoroso y coherente. Parece como si los diseños a largo plazo fueran los que van a tener más éxito. Los esquemas del tipo big bang, como el del proyecto Edén y el del Centro de la Tierra, necesitan tiempo para madurar, por lo que, si queremos ser justos, no podemos juzgarlos hasta que se hayan desarrollado durante un decenio, o quizá más años. Pueden compararse con el Centro de Tecnología Alternativa de Mchynlleth, en Gales, que se ha desarrollado lenta y regularmente durante tres décadas, a partir de unos comienzos sumamente modestos. El mayor cambio en la arquitectura del paisaje en el último siglo XX ha sido de carácter estético. El interés por la arqueología industrial, que no ha hecho sino crecer desde los años sesenta, ha llevado a un aprecio por la herencia industrial. Los diseños de los ochenta y los noventa, como el Hafeninsel Bürgerpark de Saarbrücken o el parque paisajista de Duisburg Nord, han supuesto la aparición de proyectos que buscan apreciar lo que antiguamente se consideraba horrible. En Inglaterra, el trabajo del Nacional Trust con las antiguas bases de investigación de armas atómicas de Orford Ness va por este camino. Este tipo de obras permiten el desarrollo de la vegetación salvaje y un proceso natural de desintegración, dando valor al mismo tiempo a los procesos de manufacturas industriales por lo que son en realidad, productos gigantes del empeño humano. No se puede decir que estos ejemplos sean bellos, pero ciertamente sí sublimes. Este libro incluye un proyecto reciente de Latz + Partner en Völklingen, en el Saarland (páginas 82-83), así como el Ferrópolis del Büro Kiefer, un extraordinario conjunto teatral de maquinaria de minería a cielo abierto en Sajonia-Anhalt (páginas 84-87). El proyecto de Shlomo Aronson en el desierto del Negev, en Israel (páginas 98-101), continúa una antigua tradición de mejora de los trabajos de extracción de mineral. Algunos ejemplos anteriores son, por ejemplo, el trabajo de Sir Geofrey Jellicoe para la fábrica de cemento Hope en la Inglaterra de los años cuarenta. Pero en la mina de fosfatos del Negev, Aronson ha creado además formas terrestres que son ejemplos de land art ambiental. Aunque ésta es una revisión internacional, los lectores se darán cuenta de que Asia está poco representada y África en absoluto. La arquitectura del paisaje comenzó como profesión en Norteamérica. Frederick Law Olmsted es considerado generalmente el primer arquitecto del paisaje; quizá debido a este origen occidental haya una representación americana, europea y, hasta cierto punto, japonesa en los ejemplos seleccionados. En términos de desarrollo de la profesión paisajística, la situación en Asia fuera de Japón está en estos momentos en pleno auge. En el sudeste asiático y en China se están creando escuelas, con el fin de que las profesiones maduren en cada país. La situación en el subcontinente indio está menos desarrollada. Sin embargo, África es el lugar de la verdadera preocupación, ya que se trata de un continente de hábitats frágiles amenazados, y, debido a ello, requiere políticas ambientales adecuadas. Los países de África necesitan todo un conjunto de profesiones ambientales y expertas, y asimismo que los gobiernos apoyen este crecimiento. La arquitectura del paisaje es mucho más que la cosmética o la creación de lugares de exposiciones. En esta parte del mundo, se necesita que esta profesión desempeñe el papel que le corresponde en la planificación paisajista y en el asesoramiento ambiental, para asegurar a gran escala que el daño ambiental debido al desarrollo se limita o hace lo mínimo. Aunque puede que un mismo proyecto no sea siempre directamente aplicable a África, los modos de pensar ilustrados en este libro es posible que sean vitales para aquel continente y por supuesto para el conjunto del mundo desarrollado. Este libro sigue un esquema similar al publicado en 1996 bajo el título Diseño del espacio público internacional. Para el autor, la elección de proyectos británicos ha resultado muy alentadora, comparada con el panorama que había en 1996. Ha sido necesario dejar al margen multitud de ejemplos que se podían haber incluido, debido simplemente a que no estaban suficientemente avanzados en la época a la hora de llevar el manuscrito a la imprenta. La Westergasfabriek de Kathryn Gustafson, en Amsterdam, promete ser un importante parque urbano y bien merece una visita. La conservación de parte de los altos hornos de Nápoles, que cerraron en 1993, en parte un gran parque público y en parte un parque de la ciencia, es, igualmente, un ejemplo sumamente prometedor. La intención de esta obra es, con el fin de proporcionar un estímulo, recopilar ejemplos de una buena práctica de proyecto, ilustrarlos ampliamente y con ello proporcionar una inspiración a los estudiantes de arquitectura del paisaje sea cual sea su edad, experiencia e intereses. A finales del siglo XX, la arquitectura del paisaje se había convertido en una forma de proyecto extremadamente creativa. Hay que reconocer que John Dixon-Hunt acierta cuando dice que "la arquitectura del paisaje es un modo fundamental de expresión y experiencia humana", y que "únicamente la danza y la pintura corporal pueden considerarse artes que impliquen activamente un componente vivo, orgánico y cambiante". En pocas palabras, la arquitectura del paisaje puede ser diversión. Un elemento común que unifica todos los diseños recopilados en este libro es que cumplen las palabras de Lancelot Capability Brown de que el buen proyecto de paisaje trata el tema de la creación del lugar. Concluyendo, puede decirse que la mejor arquitectura paisajista sigue la prescripción dada por Switzer:
Utile qui dulci miscens, ingentia rura, simplex munditiis ornat, punctum hic tulit omne.
(Aquel que funde lo bello y lo útil, la simplicidad con la grandeza, ése es capaz de conseguir cualquier cosa que se proponga).
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| Editorial | David N. Buck |
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| Encuadernacion | Tapa dura con sobrecubierta |
| Fecha de edición | 1 sep 2003 |
| Fecha de tirada | 1 sep 2003 |