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Pensar la arquitectura
SEGUNDA EDICIÓN AMPLIADA EN PREPARACIÓN
'La construcción es el arte de configurar un todo con sentido a partir de muchas particularidades. Los edificios son testimonios de la capacidad humana de construir cosas concretas. El núcleo propio de toda tarea arquitectónica reside, para mí, en el acto de construir. Es aquí, cuando los materiales concretos se ensamblan y se levantan, donde la arquitectura pensada se convierte en parte del mundo real.'
Pensar la arquitectura recopila diversos escritos de Peter Zumthor cuyo valor reside en la reflexión que acompaña a la intesidad de su obra. Escritos a lo largo de diez años, los textos constituyen un raro y valioso testimonio del pensamiento del maestro suizo.
'La construcción es el arte de configurar un todo con sentido a partir de muchas particularidades. Los edificios son testimonios de la capacidad humana de construir cosas concretas. El núcleo propio de toda tarea arquitectónica reside, para mí, en el acto de construir. Es aquí, cuando los materiales concretos se ensamblan y se levantan, donde la arquitectura pensada se convierte en parte del mundo real.'
Peter Zumthor
Pensar la arquitectura recopila diversos escritos de Peter Zumthor cuyo valor reside en la reflexión que acompaña a la intesidad de su obra. Escritos a lo largo de diez años, los textos constituyen un raro y valioso testimonio del pensamiento del maestro suizo.
Descripción técnica del libro:
15 x 21 cm
72 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425219924
Cartoné
2005
SEGUNDA EDICIÓN AMPLIADA EN PREPARACIÓN
'La construcción es el arte de configurar un todo con sentido a partir de muchas particularidades. Los edificios son testimonios de la capacidad humana de construir cosas concretas. El núcleo propio de toda tarea arquitectónica reside, para mí, en el acto de construir. Es aquí, cuando los materiales concretos se ensamblan y se levantan, donde la arquitectura pensada se convierte en parte del mundo real.'
Pensar la arquitectura recopila diversos escritos de Peter Zumthor cuyo valor reside en la reflexión que acompaña a la intesidad de su obra. Escritos a lo largo de diez años, los textos constituyen un raro y valioso testimonio del pensamiento del maestro suizo.
'La construcción es el arte de configurar un todo con sentido a partir de muchas particularidades. Los edificios son testimonios de la capacidad humana de construir cosas concretas. El núcleo propio de toda tarea arquitectónica reside, para mí, en el acto de construir. Es aquí, cuando los materiales concretos se ensamblan y se levantan, donde la arquitectura pensada se convierte en parte del mundo real.'
Peter Zumthor
Pensar la arquitectura recopila diversos escritos de Peter Zumthor cuyo valor reside en la reflexión que acompaña a la intesidad de su obra. Escritos a lo largo de diez años, los textos constituyen un raro y valioso testimonio del pensamiento del maestro suizo.
Índice de contenidos: Una intuición de las cosas La dura pepita de la belleza De las pasiones a las cosas El cuerpo de la arquitectura Enseñar arquitectura, aprender arquitectura ¿Tiene la belleza una forma? |
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Fragmento del capítulo 'Una intuición de las cosas': 'En busca de la arquitectura perdida Cuando me pongo a pensar en arquitectura emergen en mí determinadas imágenes. Muchas están relacionadas con mi formación y con mi trabajo como arquitecto; contienen el saber que, con el paso del tiempo, he podido adquirir sobre la arquitectura. Otras imágenes tienen que ver con mi infancia; me viene a la memoria aquella época de mi vida en que vivía la arquitectura sin reflexionar sobre ella. Aún creo sentir en mi mano el picaporte, aquel trozo de metal, con una forma parecida al dorso de una cuchara, que agarraba cuando entraba en el jardín de mi tía. Aquel picaporte se me sigue representando, todavía hoy, como un signo especial de la entrada a un mundo de sentimientos y aromas variados. Recuerdo el ruido que hacían los guijarros bajo mis pies, el suave brillo de aquella madera de roble de la escalera, siempre bien fregada, y todavía retengo en mis oídos cómo la pesada puerta de la calle se cerraba tras de mí, y recorro el sombrío pasillo y entro en la cocina, el único espacio de la casa realmente luminoso. Sólo este espacio —así se me quiere aparecer hoy— tenía un techo que no se difuminaba en una luz indirecta, y las pequeñas baldosas hexagonales del pavimento, de un rojo oscuro y casi sin junta, oponían a mis pasos una inflexible dureza, mientras que del armario de la cocina emanaba aquel singular olor a pintura al aceite. En esa cocina todo era como suele ser en las cocinas tradicionales. No tenía nada especial. Pero quizá precisamente por ser, de una forma casi natural, una cocina ordinaria, ha quedado tan presente en mi memoria como símbolo de lo que es una cocina. La atmósfera de ese espacio se ha fundido para siempre con mi representación de lo que es una cocina. Y así podría proseguir con una narración continuada que hablara de todos los picaportes que vinieron después de aquel picaporte que abría la puerta del jardín de mi tía; o de los suelos, o de las blandas superficies de asfalto calentadas por el sol, o de los adoquines recubiertos de hojas de castaños en otoño, o bien del particular sonido que cada puerta emitía al cerrarse: algunas lo hacían de un modo suave y elegante, otras con un fino y justo chirrido, y otras, a su vez, con dureza, con magnificencia, intimidantes. Recuerdos de este género contienen las vivencias arquitectónicas de más hondas raíces que me han sido dadas conocer, y constituyen los cimientos de los estados de ánimo y las imágenes arquitectónicas que trato de sondear en mi trabajo como arquitecto. Cuando me pongo a proyectar me encuentro siempre, una y otra vez, sumido en viejos y casi olvidados recuerdos, e intento preguntarme: qué exactitud tenía, en realidad, la creación de aquella situación arquitectónica; qué significó entonces para mí, y en qué podría servirme de ayuda tornar a evocar aquella rica atmósfera que parece estar saturada de la presencia más obvia de las cosas, donde todo tiene su lugar y su forma justa. En este proceso no deberíamos destacar, en absoluto, ninguna forma especial, pero sí dejar sentir ese asomo de plenitud, y también de riqueza, que le hace a uno pensar: eso ya lo he visto alguna vez, y, al mismo tiempo, sé muy bien que todo es nuevo y distinto, y que ninguna cita directa de una arquitectura antigua revela el secreto de ese estado de ánimo preñado de recuerdos.(...)' |
| Editorial | David N. Buck |
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| cubierta_descargable | /uploader/0ebc1e6dc9309a682796bf2c576ec2bb.jpg |
| Encuadernacion | Cartoné |
| Fecha de edición | 25 abr 2005 |
| Fecha de tirada | 25 abr 2005 |
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