Tarjetas comerciales 3

Saludos con identidad

Toda tarjeta comercial transmite información en dos niveles distintos. No sólo facilita unos datos de contacto neutros y asépticos, sino que su diseño y contenido invitan a que el receptor saque conclusiones sobre la personalidad de quien se la entrega. Este soporte, en apariencia simple y limitado, ofrece un vasto mundo de posibilidades y soluciones.

Permite obtener resultados extremadamente creativos utilizando los medios más sencillos, y también experimentar con materiales, técnicas y formatos poco habituales, sin dejar por ello de cumplir su función informativa.

Siguiendo la estela de Tarjetas comerciales 1. El arte de saludar y Tarjetas comerciales 2. Nuevas formas de saludar, este libro recopila una amplia selección de ejemplos con el objetivo de que sirvan de inspiración tanto a los diseñadores como a los clientes.

Descripción técnica del libro:

25 x 16 cm
272 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425222979
Rústica
2009
Visa Mastercard PayPal

Toda tarjeta comercial transmite información en dos niveles distintos. No sólo facilita unos datos de contacto neutros y asépticos, sino que su diseño y contenido invitan a que el receptor saque conclusiones sobre la personalidad de quien se la entrega. Este soporte, en apariencia simple y limitado, ofrece un vasto mundo de posibilidades y soluciones.

Permite obtener resultados extremadamente creativos utilizando los medios más sencillos, y también experimentar con materiales, técnicas y formatos poco habituales, sin dejar por ello de cumplir su función informativa.

Siguiendo la estela de Tarjetas comerciales 1. El arte de saludar y Tarjetas comerciales 2. Nuevas formas de saludar, este libro recopila una amplia selección de ejemplos con el objetivo de que sirvan de inspiración tanto a los diseñadores como a los clientes.



Texto del prefacio:


Ahora que disponemos de teléfonos móviles y dispositivos portátiles capaces de almacenar cientos de nombres y otros datos de contacto, ¿qué sentido tiene usar una tarjeta comercial? ¿Por qué entregar un anticuado fragmento de material impreso cuando un simple mensaje de texto registrará de inmediato nuestro nombre y número en el teléfono del destinatario? En una era que nos ha brindado la informática portátil, ¿no resulta un poco pasado de moda usar tarjetas comerciales?

Si es eso lo que piensas, no estás captando la idea. Fijémonos en Joker, uno de los personajes de El caballero oscuro, la reciente aventura de Batman. Su característica tarjeta de visita, el naipe del comodín (joker, en inglés) aparece una y otra vez: se la envía a una de sus futuras víctimas, sale despedida de un coche que explota, señala la escena de un crimen... ‘Aquí está mi tarjeta’, anuncia despreocupadamente a la asamblea de villanos de Gotham City, dejando claro así que sus negocios van en serio. La ‘tarjeta de visita’ de Joker cumple prácticamente las mismas funciones que cualquier otra tarjeta comercial: puede que no incluya su número de teléfono (¡sería dar demasiadas pistas!), pero sí que deja atisbar su personalidad retorcida y sus intenciones diabólicas. Pensar en la tarjeta como en un reflejo de tu propio ‘yo’ ayuda a ver su verdadero potencial, a efectos del diseño.

Ya estemos trabajando con las típicas restricciones de tamaño, formato y presupuesto, o bien rompiendo moldes para crear una tarjeta de madera, metal o plástico y que emplee cualquier combinación de técnicas y materiales poco comunes, diseñar una tarjeta comercial consiste en dar forma a una idea, una personalidad o un concepto; no se trata simplemente de un medio para transmitir información.

Esta recopilación de tarjetas de visita -nuestro tercer paseo por un género en constante evolución- recoge una buena muestra de las tarjetas más innovadoras y llamativas que circulan hoy en día, y vuelve a demostrar lo versátiles y evocadoras que pueden ser estas pequeñas creaciones gráficas.

Estas tarjetas proceden de una larga lista de diseñadores, ilustradores y fotógrafos, así como de creadores amateurs, repartidos por todo el mundo (no tienes que ser diseñador gráfico para crear tu propia tarjeta). Prueba con los servicios de impresión de tarjetas que existen en Internet y aprovéchalos para dar a conocer tu trabajo, como hace Diane Leyman, creadora de la serie de accesorios Notes. Por otra parte, los propios diseñadores no tienen por qué emplear el típico recurso del papel impreso. Haz como Frederique Daubal (véase pág. 256) y simplemente utiliza un rotulador para escribir lo que quieras -sobre cualquier objeto- y consigue plasmar un mensaje único y adaptado a cada destinatario.

Algo que hemos descubierto con esta selección de trabajos es que los diseñadores gráficos consiguen resultados espectaculares aun con los medios más elementales, partiendo de la tinta negra sobre papel blanco. Otros exploran los límites de las tecnologías de impresión y aprovechan las posibilidades al máximo, empleando tintas directas, estampaciones, barnices, relieves, troqueles y sistemas originales de plegado. De esta forma, cualquier tipo de material gráfico -textos, logotipos, fotografías, ilustraciones y patrones- se puede utilizar con resultados de lo más innovadores.

Consideremos además otro factor: la calidad táctil de papeles o de materiales poco habituales. Estos soportes pueden haberse reciclado o quizá se les haya dado un nuevo uso, pueden haberse vuelto a imprimir con textos nuevos o quizá simplemente sean objetos encontrados por ahí a los que se otorga una nueva función. Con todas estas posibilidades en juego, la humilde tarjeta comercial se convierte en una manifestación aún más palpable de un negocio o de un particular. Se convierte de forma instantánea en algo memorable, simplemente porque tiene algo ‘diferente’. Una tarjeta comercial que se salga de lo común servirá como un valiosísimo recordatorio que, por ejemplo, recordará a un nuevo contacto de negocios que cierta tarjeta de contrachapado troquelada con láser pertenece a una misteriosa diseñadora de 3D, también conocida como Bethan Wood (véanse págs. 248–249).

Por supuesto, hay que considerar el impacto ecológico de poseer una tarjeta ‘física’. Cuanto más se trabaje en diseño gráfico, más cantidad de papel habrá de fabricarse, se talarán y procesarán más árboles y se producirán más residuos. Una posible solución a esta encrucijada es diseñar una tarjeta que nunca quede obsoleta, que pueda integrar tus nuevos datos de contacto cuando te cambies de oficina. También puedes limitarte a incluir la información más sencilla posible -una URL o un número de teléfono, por ejemplo-. La diseñadora freelance Jane Waterhouse siempre está de viaje, trabaja y vive en muchos lugares distintos, así que su tarjeta comercial refleja esa realidad: se puede recortar y plegar para formar un pequeño globo terráqueo que adorna nuestro escritorio y nos permite contactar con ella en cualquier momento a través de Internet, esté donde esté.

Un reciente proyecto para reducir las emisiones de CO2 generadas por la industria del diseño contó con la participación de la empresa papelera estadounidense NewPage, que plantó un árbol por cada tarjeta comercial entregada por los delegados de la conferencia nacional del Instituto Estadounidense de Artes Gráficas (AIGA, American Institute for Graphic Arts). Comparte tus datos de contacto y contribuye a que el planeta respire. Y bien, ¿cómo podrías hacerlo sin una tarjeta comercial?


Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL
Más información
Editorial David N. Buck
cubierta_descargable /uploader/f9140daeeacd134a6123ada95d474820.jpg
Encuadernacion Rústica
Fecha de edición 1 may 2009
Fecha de tirada 1 may 2009
Escribe tu opinión
Estás opinando sobre:Tarjetas comerciales 3
Tu valoración